El físico belga-estadounidense Francis Halzen fue distinguido tras impulsar IceCube, una red de 5.160 sensores enterrados hasta 2.450 metros bajo el Polo Sur, que identifica destellos cuando partículas llegadas desde fuentes cósmicas distantes chocan con el hielo
Los neutrinos de alta energía, partículas elusivas que atraviesan la materia sin inmutarse, son mensajeros clave de los confines del universo. Detectarlos es un desafío, ya que apenas interactúan con la materia. Sin embargo, su capacidad para viajar en línea recta sin ser afectados por campos magnéticos o la materia densa los convierte en una herramienta invaluable para la astronomía, permitiendo rastrear su origen hasta fenómenos cósmicos distantes y extremos.
El Observatorio IceCube, una vasta red de sensores incrustados en el hielo antártico, ha logrado detectar estos neutrinos. Propuesto por el físico Francis Halzen, galardonado con el Premio Nobel de Física 2026 por este avance, IceCube busca las raras interacciones de los neutrinos con los átomos de hielo, produciendo destellos de radiación Cherenkov. Estos destellos permiten a los científicos reconstruir la trayectoria y energía del neutrino, revelando su punto de origen.
Gracias a IceCube, se ha confirmado que algunos neutrinos tienen un origen astrofísico, proviniendo de fuera de nuestro sistema solar. Este descubrimiento ha abierto una nueva era en la astronomía, complementando las observaciones tradicionales con luz, ondas de radio y rayos X. Los neutrinos pueden penetrar nubes de gas y polvo que bloquean otras señales, ofreciendo una visión única de regiones ocultas del cosmos.
Actualmente, IceCube busca identificar la fuente de los rayos cósmicos de alta energía, particularmente en el centro de nuestra galaxia. Aunque las últimas investigaciones no han confirmado una señal de neutrinos con suficiente fuerza estadística en esta región, el observatorio continúa recolectando datos, refinando la búsqueda y proporcionando valiosa información para comprender los fenómenos más energéticos del universo. Halzen, al frente de este proyecto internacional, ha liderado la creación de un "instrumento fantástico" que ha dado paso a un nuevo tipo de astronomía.