La insólita maniobra de Estados Unidos es considera un éxito absoluto que trae múltiples beneficios para las montañas de Idaho
En 1948, Idaho implementó la "Operación High Dive", un ingenioso plan para reubicar castores que generaban conflictos por la expansión urbana. En lugar de sacrificarlos, se decidió trasladarlos a la remota cuenca de Chamberlain.
Ante la imposibilidad de transporte terrestre o aterrizaje aéreo, se diseñaron cajas de madera para ser lanzadas desde un avión. Tras el éxito de Geronimo, 75 de 76 castores sobrevivieron al lanzamiento y fueron liberados. Ocho décadas después, este plan aparentemente puntual ha demostrado tener profundas consecuencias ecológicas. Gracias a la tecnología satelital y estudios universitarios, se ha cuantificado el enorme beneficio ambiental que estos castores aportan a las montañas de Idaho.
Sus represas ralentizan el flujo de los arroyos, creando humedales que actúan como reservas de humedad, barreras contra incendios forestales y conservan el agua al mantener los niveles freáticos. Los valles montañosos restaurados por los castores se han transformado en vibrantes ecosistemas, albergando especies en peligro como la trucha de banda roja, ranas, aves acuáticas y atrayendo a miles de insectos polinizadores.