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Eclipse de Sol: como es el avión espacial WB-57 de la NASA que tomará imágenes inéditas de la corona solar

Diseñada originalmente como un bombardero táctico, la aeronave fue modificada para operar en la estratósfera bajo condiciones extremas de temperatura y presión.

Miercoles, 5 de Agosto de 2026
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La NASA se prepara para aprovechar el eclipse solar total del próximo miércoles 12 de agosto con una misión especial: utilizará uno de sus aviones de investigación WB-57 para perseguir la sombra de la Luna y obtener imágenes de la corona solar en condiciones excepcionales.
La aeronave volará a unos 15.000 metros de altura y alcanzará una velocidad cercana a los 740 kilómetros por hora. El objetivo será extender el período de observación de la totalidad del eclipse hasta casi tres minutos y recopilar información que permita avanzar en el conocimiento de la atmósfera exterior del Sol.
Volar a semejante altitud también permitirá reducir las interferencias que pueden dificultar las observaciones desde la superficie terrestre, como las nubes, las turbulencias y el vapor de agua presente en las capas inferiores de la atmósfera.

El eclipse, una oportunidad para estudiar la corona solar

Durante un eclipse total, la Luna bloquea el disco brillante del Sol y deja al descubierto la corona, una región habitualmente difícil de observar desde la Tierra.
Esta capa exterior puede alcanzar temperaturas de millones de grados Celsius, pese a encontrarse más alejada del núcleo solar que la fotosfera. Allí también se producen fenómenos como el viento solar y las eyecciones de masa coronal, capaces de generar efectos sobre la magnetosfera terrestre y afectar satélites, comunicaciones y redes eléctricas.
Kelly Korreck, gerente del programa de eclipses de la NASA en Washington, explicó que estos fenómenos ofrecen a los científicos una oportunidad particular para estudiar la corona y comprender mejor la influencia que tiene la actividad solar sobre la Tierra, los satélites y los astronautas.
Con los datos obtenidos durante la misión, los investigadores buscarán profundizar en algunos de los principales interrogantes de la física solar, entre ellos cómo se calienta la corona y de qué manera se originan y comportan las partículas que forman el viento solar.

Cómo es el avión WB-57 que utilizará la NASA

El WB-57 funciona como un observatorio científico de gran altitud. La aeronave, desarrollada a partir del bombardero B-57, fue modificada para realizar investigaciones en la estratosfera y operar bajo condiciones extremas de presión y temperatura.
Para estudiar el eclipse estará equipado con el sistema SAMI, un conjunto de cuatro cámaras de alta velocidad instalado en la parte delantera del avión y capaz de registrar al menos 20 imágenes por segundo en alta resolución.
También contará con sensores para captar diferentes longitudes de onda de luz visible e infrarroja. Estos instrumentos permitirán analizar características como la temperatura, densidad y movimiento de las estructuras de plasma presentes en la corona.
El equipamiento incluye además una plataforma estabilizada mediante seguimiento giroscópico, diseñada para mantener los instrumentos apuntados hacia el Sol mientras el avión se desplaza a gran velocidad, además de espectrómetros y sensores infrarrojos destinados a estudiar la composición y transferencia de energía en la atmósfera solar.
El astrofísico Amir Caspi, investigador principal del Instituto de Investigación del Suroeste, destacó que observar desde unos 50.000 pies permite acceder a longitudes de onda que normalmente no pueden estudiarse desde la superficie.
Cada eclipse, además, presenta condiciones diferentes, por lo que los científicos esperan obtener información e imágenes que permitan descubrir nuevos detalles sobre el comportamiento del Sol.
A diferencia de los coronógrafos utilizados por los satélites, que bloquean artificialmente el disco solar pero también pueden ocultar sectores internos de la corona, un eclipse total permite observar esta región prácticamente desde su base.
Por ese motivo, los minutos de oscuridad del próximo 12 de agosto se convertirán en una oportunidad clave para que la NASA estudie una de las regiones más complejas y todavía enigmáticas del Sol.