Curiosidades Tremendo

La historia de la isla donde una plaga llevó a otra y puso en jaque a todo un ecosistema

Tras erradicar los gatos, los ratones proliferaron y ahora amenazan a las aves de la Isla Marion, impulsando un nuevo proyecto de control con veneno en 2026.

Viernes, 31 de Julio de 2026

Lo que comenzó como una solución para controlar una invasión de ratones terminó convirtiéndose en un grave problema ambiental en la Isla Marion, un remoto territorio subantártico administrado por Sudáfrica. La introducción de gatos domésticos alteró por completo el equilibrio natural del lugar y desató una cadena de consecuencias que aún hoy intentan revertirse.


Todo empezó en 1949, cuando una estación meteorológica llevó cinco gatos a la isla con el objetivo de reducir la población de ratones que causaba inconvenientes en las instalaciones. La medida parecía lógica, pero el resultado fue muy distinto al esperado.


Con el paso de los años, los gatos se reprodujeron sin ningún tipo de control. Al no existir depredadores naturales, dejaron de ser animales domésticos y se transformaron en una población salvaje que, para la década de 1970, rondaba los 2.000 ejemplares.


Aunque habían sido introducidos para cazar ratones, pronto encontraron una presa mucho más fácil: las aves marinas. La Isla Marion era hogar de especies que durante miles de años evolucionaron sin convivir con mamíferos cazadores, por lo que muchas anidaban directamente en el suelo o en madrigueras y no contaban con mecanismos de defensa frente a los felinos. Petreles y albatros errantes fueron algunas de las especies más perjudicadas.


Ante el impacto ecológico, Sudáfrica puso en marcha en 1977 un amplio plan para eliminar a los gatos. La estrategia incluyó la aplicación del virus de la panleucopenia felina como método de control biológico, además de campañas de captura y caza nocturna. Tras más de una década de trabajo, el último gato fue erradicado en 1991.


Sin embargo, el problema no terminó allí. Una vez desaparecidos los felinos, los ratones volvieron a multiplicarse sin restricciones y comenzaron a afectar nuevamente a la fauna local. Los científicos comprobaron que estos roedores atacaban huevos, polluelos e incluso aves adultas debilitadas, generando una nueva amenaza para las especies nativas.


Frente a este escenario, en 2026 las autoridades sudafricanas lanzaron un nuevo programa de conservación destinado a eliminar los ratones de la Isla Marion. El proyecto prevé el uso de helicópteros equipados con tecnología GPS para distribuir cebos con veneno de manera precisa en toda la isla, una técnica que ya fue utilizada con éxito en otros territorios afectados por especies invasoras.