Se trata del periostraco, la capa orgánica más externa de la conchilla de los moluscos.
Investigadores del CONICET y la UNRN descubrieron fósiles de amonites de 135 millones de años en la formación Vaca Muerta, Mendoza, que conservan una capa orgánica nunca antes vista en estos moluscos: el periostraco.
Los fósiles, pertenecientes a las especies *Bochianites neocomiensis* y *Lissonia riveroi*, preservan esta capa externa de la concha, compuesta en moluscos actuales por proteínas, polisacáridos y lípidos. El hallazgo, publicado en *Communications Biology*, destaca por la singular preservación del periostraco.
Los amonites, cefalópodos marinos extintos que habitaron los océanos durante 400 millones de años, son valiosos fósiles guía por su rápida evolución, amplia distribución y frecuente preservación. En la Formación Vaca Muerta, han sido cruciales para datar y correlacionar rocas de la misma edad.
Según el CONICET, la importancia del descubrimiento radica en la inédita preservación del periostraco en amonoideos. "El periostraco es una estructura extremadamente delgada, flexible y frágil, que hasta ahora no había sido descripta en ammonoideos cretácicos", explica Maisa Tunik. "El estudio demuestra que incluso tejidos orgánicos muy delicados pueden conservarse durante 135 millones de años cuando las condiciones tafonómicas y diagenéticas son favorables". Esta capa inicia la biomineralización de la concha y la protege de la disolución y la abrasión.
Martín Rogel destaca la fragilidad del periostraco, "una película extremadamente fina, mucho más delgada que un cabello humano, que se despega y deteriora rápidamente durante la manipulación". Por ello, se aplicaron técnicas de estudio no destructivas, como la microtomografía y la microscopía electrónica, trabajando con múltiples ejemplares y equipos de todo el país para confirmar las observaciones.