El ladrón había robado una camioneta e intentó huir.
Imaginemos la vida del ladrón, eran las 8 de la mañana y esperó el descuido del conductor de una camioneta para intentar robarla. No se esperaba, claro, que a bordo estuviera una acompañante que forcejeó con él.
Así fue como manejó de forma errática durante varios metros hasta que chocó contra un auto estacionado y un poste. Se bajó y huyó corriendo. Sin embargo, su escape se vio frustrado cuando lo detuvieron.
Lo esposaron y lo mantuvieron acostado en la vereda. Sin embargo, el patrullero que debía buscarlo para llevarlo a la celda se demoró y su sueño ganó. Así que aprovechó para dormirse una siesta.
Imaginen, tuvo que madrugar, forcejeó y corrió, todo un cansancio que lo llevó a dormirse.