El fenómeno obligó a la evacuación de más de 1.500 personas, dejó cientos de edificios dañados y reactivó alertas que ya figuraban en documentos oficiales.
La ciudad de Niscemi, en Italia, se encuentra desde hace varias semanas al borde de un precipicio tras un grave deslizamiento de tierra ocurrido luego de intensas lluvias, que obligó a evacuar a más de 1.500 personas y dejó cientos de viviendas colapsadas y edificios inhabitables a lo largo de un frente de unos cuatro kilómetros.
El fenómeno, asociado al ciclón Harry, impactó con dureza en la ciudad siciliana, de unos 26.000 habitantes. Las imágenes del terreno cediendo y de construcciones fracturadas recorrieron Italia y el mundo. Mientras tanto, continúa la preocupación por una posible expansión del colapso.
Ante la magnitud del episodio, la Fiscalía de Gela abrió un procedimiento penal para determinar responsabilidades por negligencia y daños.
La causa fue asignada al fiscal general del Tribunal de Gela, Salvatore Vella, junto a otros dos fiscales, quienes investigan la gestión del territorio, la adopción de medidas preventivas y eventuales fallos en infraestructuras.
En ese marco, Vella remarcó que el episodio no fue un hecho aislado ni imprevisible. "Este deslizamiento tiene una historia en los documentos de los técnicos. Esta zona desde hace décadas está indicada como una zona extremadamente peligrosa", subrayó.
Niscemi ya había sufrido un deslizamiento de tierra de gran magnitud en 1997, cuando perdió parte de su casco urbano. Ese antecedente volvió a cobrar relevancia tras la difusión de un documento oficial de principios de 2022 en el que el gobierno siciliano advertía sobre la situación crítica del área.
El fiscal Vella explicó que el procedimiento penal abierto contempla dos líneas de investigación.
"Una es entender si se podría haber hecho algo que no se hizo, es decir, para prevenir estos hechos, este deslizamiento de tierra; y la segunda línea es si, en cambio, se realizaron obras que agravaron el deslizamiento y que, por tanto, no debían haberse hecho", expresó.
Como parte de la causa, los fiscales realizaron inspecciones en las zonas más afectadas por el derrumbe para profundizar el análisis técnico del terreno. Pretendían, en específico, identificar las causas del fenómeno.
"No puedo anticipar lo que haremos; debo poner todas las cartas en orden, iremos paso a paso. Así que ahora no sé hasta dónde llegaremos, pero no nos detendremos ante ningún nivel", afirmó Vella al indicar que se evaluarán responsabilidades municipales, regionales o incluso estatales.
El fiscal también envió un mensaje directo a los habitantes de la ciudad siciliana: "Lo que nosotros hacemos es tutelar los intereses de la ciudad y, por lo tanto, si en el pasado alguien se equivocó causando este deslizamiento, se abrirá inmediatamente un proceso".
El alcalde de Niscemi, Massimiliano Conti, aseguró que el municipio no incurrió en ninguna infracción, aunque el foco político se desplazó hacia el actual ministro de Protección Civil y Políticas Marítimas de Italia, Nello Musumeci, quien enfrenta pedidos de dimisión por parte de la oposición por "ineficacia" durante su gestión regional y su actual función ministerial.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, visitó la zona afectada y mantuvo una reunión de trabajo con Conti y con el presidente de la Asamblea Regional de Sicilia, Gaetano Galvagno. Desde el Gobierno confirmaron el compromiso de asistir a las personas desplazadas, para quienes ya se previó un aporte de asistencia autónoma.
Musumeci, por su parte, anunció la creación de una comisión de estudio para analizar qué ocurrió tras el deslizamiento de 1997. "Hoy firmo el decreto para establecer una comisión de estudio que comprenda, desde un punto de vista administrativo, qué sucedió después de 1997", declaró en SkyTG24, al señalar que intervenciones adecuadas podrían haber retrasado el colapso.