El presidente de Estados Unidos reaccionó con dureza a la sanción antimonopolio impuesta por Bruselas contra la empresa tecnológica. La advertencia llega mientras ambos bloques intentan sostener el reciente acuerdo comercial que buscó evitar una guerra arancelaria.
A través de un mensaje publicado en su red social Truth Social, el mandatario aseguró que Bruselas "pagará un precio muy alto" por una decisión que calificó como "ilegal" y "muy poco ética".
Trump adelantó además que su administración avanzará "lo antes posible" con la aplicación de un "arancel considerable" sobre productos europeos y dejó abierta la puerta a iniciar una investigación comercial formal contra la Unión Europea.
El presidente sostiene desde hace años que las autoridades europeas utilizan las normas de competencia para perjudicar deliberadamente a las grandes compañías tecnológicas estadounidenses.

La sanción podría reavivar las tensiones económicas con Donald Trump, un acérrimo defensor de las grandes empresas norteamericanas.
La advertencia se produce apenas semanas después de la entrada en vigor del nuevo acuerdo comercial alcanzado entre Washington y Bruselas, un pacto que había sido presentado por ambas partes como un paso para reducir la incertidumbre y evitar una nueva guerra de aranceles entre las dos mayores economías occidentales.
Sin embargo, el escenario volvió a complicarse en las últimas horas. Estados Unidos anunció un nuevo paquete arancelario que alcanza a unas 60 economías y que establece gravámenes de hasta un 12,5% para determinados productos provenientes de la Unión Europea. Aunque ese porcentaje se mantiene por debajo del límite máximo del 15% acordado previamente entre ambas partes, la decisión reavivó las tensiones políticas.
Desde la Comisión Europea señalaron que esos nuevos aranceles respetan, en términos generales, los compromisos asumidos durante la negociación que Trump mantuvo con la presidenta del organismo, Ursula von der Leyen, en Escocia. No obstante, también expresaron reparos sobre los fundamentos utilizados por Washington para justificar las nuevas medidas comerciales.
Uno de los principales cuestionamientos europeos apunta a que la Casa Blanca argumentó que los nuevos gravámenes buscan combatir el trabajo forzado a nivel mundial. Bruselas respondió que la Unión Europea ya dispone de una legislación robusta sobre esa materia y consideró que ese motivo carece de sustento para imponer nuevas barreras comerciales.
Pese a esas diferencias, el Ejecutivo europeo insiste en que el acuerdo firmado hace apenas un año sigue cumpliendo su objetivo principal: impedir una escalada comercial entre ambos bloques. De hecho, Bruselas busca ampliar el listado de productos exentos de aranceles y mantiene negociaciones para incorporar nuevos sectores estratégicos.
Fuente: TN.com