El presidente francés anunció una masiva campaña de recaudación de fondos para replantar el histórico dominio real de 20.000 hectáreas, luego de que las llamas destruyeran una décima parte de su superficie y obligaran a evacuar a miles de vecinos.
El pulmón verde e histórico que custodia el sur de París se convirtió en el escenario de una verdadera tragedia ambiental que movilizó al gobierno de Francia. Tras un devastador incendio forestal que logró ser contenido por los bomberos pero que aún tardará varias semanas en extinguirse por completo, el presidente Emmanuel Macron visitó la zona afectada y prometió oficialmente reforestar de manera integral el legendario bosque de Fontainebleau. Las llamas devoraron al menos el diez por ciento de las veinticuatro mil hectáreas que componen este majestuoso dominio natural, obligando a más de mil residentes de las comunas aledañas a evacuar de urgencia sus hogares en medio del denso humo y el avance del fuego.
Declarado por el propio mandatario como un tesoro insustituible para la biodiversidad y el esparcimiento público, Fontainebleau es sumamente célebre por haber sido el antiguo coto de caza de la realeza francesa y, posteriormente, la musa inspiradora de los grandes pintores del impresionismo, además de un imán para senderistas, atletas y escaladores que desafían sus famosas formaciones rocosas. Para devolverle el esplendor perdido a este ecosistema, el gobierno francés anunció el lanzamiento inmediato de una masiva campaña de recaudación de fondos. Esta cruzada de financiamiento colectivo estará coordinada de forma conjunta por el municipio de Fontainebleau, la Oficina Nacional de Bosques y la Fundación del Patrimonio, buscando reunir el capital necesario para iniciar las tareas de replantación de especies nativas apenas el suelo sea seguro.
La decidida promesa del líder del Elíseo evoca de manera inevitable el histórico compromiso que asumió en el año 2019 tras el trágico incendio que destruyó la catedral de Notre-Dame, otra de las grandes joyas del patrimonio de la nación. Aquel templo gótico logró reabrir sus puertas en 2024 gracias a una monumental ola de solidaridad internacional que recaudó casi novecientos millones de euros provenientes de donantes individuales, corporativos y gubernamentales de todo el planeta. Con la esperanza de replicar ese éxito financiero en el plano de la ecología, la administración de Macron aspira a convocar a filántropos y amantes de la naturaleza de todo el globo para salvar este santuario natural, insistiendo en que la recuperación de este bosque es una prioridad absoluta para mitigar la pérdida de biodiversidad en Europa.