Con un diseño retro y múltiples guiños a la era Bianchi, el estreno será ante Universidad Católica en una noche que promete clima copero en La Bombonera.
No fue solamente una camiseta nueva. Fue una máquina del tiempo azul y oro. Club Atlético Boca Juniors presentó este jueves una casaca especial para homenajear los 25 años del bicampeonato de América conseguido en 2000 y 2001, y alcanzaron apenas un par de fotos para que miles de hinchas viajaran mentalmente a Tokio, a los caños de Román y a los goles eternos de Martín Palermo.
La nueva indumentaria recupera buena parte de la estética que marcó aquella era dorada: un azul más claro, detalles amarillos clásicos y una impronta retro que remite de manera inevitable al Boca de Carlos Bianchi. No hay demasiadas vueltas alrededor de la idea. La campaña apunta directo al corazón emocional del hincha. Y funciona.

El Xeneize se juega su futuro en la Copa Libertadores en el último partido del semestre, sabiendo que no sumar de a tres lo eliminará del certamen.
Porque en Boca la nostalgia no aparece como un simple recurso de marketing: aparece como identidad. Cada vez que el club toca aquellos años, se activa algo mucho más profundo que el recuerdo futbolero. Se reactiva una sensación de época. La de un equipo que parecía entrar a cada Copa Libertadores convencido de que iba a terminar levantándola.
La camiseta será estrenada oficialmente ante Universidad Católica, en una noche donde el Xeneize seguramente clasificará a los octavos de final de la Copa Libertadores y donde La Bombonera volverá a tener ese clima especial de las grandes jornadas coperas. La presentación del nuevo modelo terminó agregándole todavía más carga emocional a un partido que ya venía rodeado de expectativa.
Las imágenes promocionales también jugaron fuerte con esa carga simbólica. La presencia de Leandro Paredes modelando la casaca terminó de unir generaciones: el pibe que salió del club, campeón del mundo con la Selección Argentina y fanático reconocido de aquel Boca que dominó América hace un cuarto de siglo.
Hay algo curioso en cómo funcionan estas camisetas homenaje. A veces parecen vender tela, pero en realidad venden memoria. Una memoria muy específica: noches de Copa, relato de televisión abierta, bengalas, pantalones anchos y una sensación bastante noventosa de que Boca podía competir contra cualquiera.
Y quizá por eso la reacción fue inmediata. Porque para muchos hinchas, esa camiseta no representa solamente dos Libertadores. Representa una época donde Boca parecía invencible y donde el club construyó una mística que todavía hoy condiciona cada presente futbolero.
Fuente: Minuto Uno