Desde la Casa Rosada confirmaron que la intención es discutir no solo el monto de los recursos, sino también los mecanismos de control.
En un intento por bajar la tensión en el marco de la Marcha Federal Universitaria de este martes, en protesta contra el brutal ajuste en educación, el Gobierno Nacional anunció que convocará a los rectores de las universidades nacionales para iniciar una mesa de negociación.
El objetivo central del Ejecutivo será rediseñar el esquema de distribución de partidas presupuestarias, priorizando el financiamiento de los hospitales que dependen de las casas de estudio.
Desde la Casa Rosada confirmaron que la intención es discutir no solo el monto de los recursos, sino también los mecanismos de control. De esta manera, con el foco en salud, se citará especialmente a los representantes de instituciones con hospitales universitarios para revisar cómo se asignan y utilizan sus presupuestos específicos.
El Ejecutivo mantiene su postura de auditar el uso de los fondos públicos. "Queremos transparentar el sistema de financiamiento", señalaron desde el entorno presidencial.
Alejandro Álvarez, subsecretario de Políticas Universitarias, ratificó que el llamado a los rectores se concretará formalmente una vez finalizada la jornada de protesta.
La movilización de esta jornada surge como respuesta a la falta de actualización de las partidas frente a la inflación, situación que, según las autoridades académicas, pone en riesgo el normal funcionamiento de las facultades, los laboratorios de investigación y los salarios docentes.
Si bien el oficialismo reconoce la necesidad de sostener el diálogo para garantizar el servicio educativo, insiste en que cualquier incremento presupuestario deberá estar estrictamente atado a una rendición de cuentas detallada.
El enfrentamiento entre el Gobierno y las universidades se ha consolidado como uno de los ejes más complejos de la agenda política actual. Mientras los rectores advierten sobre la imposibilidad de sostener las clases y los servicios de salud universitaria en el corto plazo, el Gobierno apuesta a esta nueva instancia de diálogo para descomprimir el reclamo social sin ceder en su política de control fiscal.

La actitud de la ministra y la protesta de profesores y estudiantes tienen algo en común: conectan con los reclamos sociales marginados por el oficialismo y encierran demandas razonables que el Gobierno, como mínimo, desoye.