Politica La provincia corre de atrás

Conocé las provincias a las que las grandes inversiones le dan la espalda: Mendoza entre las más desfavorecidas

Hay hoy 11 distritos que, por ahora, no tienen previstos proyectos en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones que viene impulsando el Gobierno. Mendoza corre de atrás. 

Jueves, 30 de Abril de 2026

En un escenario donde el mapa laboral argentino muestra una marcada disparidad -con Neuquén y Río Negro como las únicas provincias que generaron empleo bajo la gestión de Javier Milei-, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) emerge como un motor de reconfiguración territorial que profundiza la brecha entre distritos. 

Según el último informe de gestión presentado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el esquema favorece principalmente a las provincias con abundantes recursos naturales, dejando a otros once distritos, incluidos Córdoba, Santa Cruz y la Ciudad de Buenos Aires, al margen de las inversiones directas y la creación de empleo proyectada.

El ranking de beneficios es encabezado por San Juan, que lidera la proyección con US$25.085 millones en inversiones y casi 57.000 puestos de trabajo gracias a proyectos mineros de gran envergadura como El Pachón y Los Azules. Le siguen Catamarca, con inversiones por US$9.854 millones vinculadas al litio, y Neuquén, que sumaría US$12.498 millones traccionados por Vaca Muerta.  

Aunque Río Negro recibirá un monto superior a estas últimas (cerca de US$19.000 millones), la naturaleza de sus proyectos generaría menos mano de obra, alcanzando apenas los 6.478 empleos. 

En contraste, provincias como Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza (en la provincia, las inversiones no alcanzan los 850 millones de dólares) registran proyecciones mucho más modestas, mientras que casi la mitad del país no cuenta con proyectos aprobados ni en análisis bajo este régimen. 

Especialistas como Jorge Colina, de Idesa, y Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, coinciden en que el RIGI es un esquema intensivo en capital y recursos naturales, diseñado primordialmente para generar divisas y equilibrar la balanza de pagos. Si bien estos proyectos crean un "microclima" de empleo de alta remuneración en sectores específicos como la minería y la energía, su impacto macroeconómico en términos de volumen de puestos de trabajo es limitado.

De hecho, los 144.737 empleos proyectados por el Gobierno para todo el país representan apenas la mitad de los más de 290.000 puestos de trabajo formales que se perdieron durante el primer tramo de la actual gestión, subrayando que la reactivación masiva de los grandes centros urbanos dependerá más de la salida del cepo y la estabilidad general que del efecto directo de estas mega inversiones.