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Dólar barato: el BCRA busca evitar una caída mayor y abre el debate

La velocidad de la apreciación del peso se aceleró en las últimas semanas, en simultáneo con la guerra y la debilidad del dólar a nivel global

Martes, 21 de Abril de 2026

El debate sobre el atraso cambiario en la Argentina ha dejado de ser una especulación de consultores para transformarse en una realidad estadística ineludible.

Según los últimos datos de mercado, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) ya se ubica en niveles equivalentes a los que dejó la gestión de Sergio Massa, caracterizada en ese momento por un atraso cambiario, y con una brecha superior al 200% entre el tipo de cambio oficial y el paralelo.

La novedad plantea un desafío inmediato para la estrategia de "ancla nominal" del Banco Central.

La vuelta a noviembre de 2023

La velocidad de la apreciación del peso se aceleró en las últimas semanas, en simultáneo con la guerra en Medio Oriente y la debilidad del dólar a nivel global.

Así como se fortaleció el peso argentino, lo mismo sucedió con las monedas de los mercados emergentes, inclusive la de Brasil y los demás socios de la región.

El punto de comparación más incómodo para el equipo económico es el "Dólar Massa". Al finalizar la gestión anterior -en noviembre de 2023- el dólar (a precios de hoy) estaba en $1.350.

Ayer lunes, el dólar mayorista terminó en $1.370.

"El tipo de cambio real se ubica en niveles históricamente bajos: 31,5% por debajo del promedio de largo plazo (excluyendo la gestión de Alberto Fernández) y apenas 1,5% por encima del nivel heredado por Massa (promedio de noviembre de 2023)", destacó el último informe a clientes de la consultora especializada PPI.

¿Menos inflación o piso al dólar?

Da toda la impresión de que, en las próximas semanas, el Gobierno tendrá que elegir el camino a seguir: o habilitar una caída adicional del tipo de cambio, o ponerle (o al menos intentar) un piso a la cotización del billete verde.

Se vienen las liquidaciones masivas del campo por la cosecha gruesa, y ayer el Banco Central informó que a esa oferta histórica también la acompaña un stock de u$s3.200 millones de parte de empresas que en su momento colocaron Obligaciones Negociables en el exterior y están pendientes de liquidación.

"Con un ojo en la inflación (vía abaratamiento o techo de suba a los transables), el BCRA podría permitir una baja adicional del tipo de cambio, aunque esto pondría más presión a los márgenes de los productores de transables", escribieron los técnicos de Portfolio Personal Inversiones.

Sin embargo, hay un incentivo a que el BCRA se compre todos los dólares que pueda en el mercado.

"Desde una perspectiva de compresión de riesgo país, el más que probable incremento en el ritmo de compra de reservas inclina la balanza por una mejora en las condiciones financieras para el soberano", sostuvieron los analistas.

Un escenario de mínimos históricos

Si se observa la película larga, la foto actual luce todavía más llamativa. El promedio histórico del ITCRM entre 1997 y 2026 (excluyendo la administración de Alberto Fernández) se sitúa en $1.990 (a precios de hoy).

El tipo de cambio real de ahora se encuentra por debajo de esa media, y se acerca a los mínimos de noviembre de 2015 ($1.220), justo antes de la salida del cepo de la administración de Mauricio Macri.

La banda superior hoy vale $1.660. La cotización mayorista está un 17% por debajo de ese nivel.

Esta apreciación no sólo afecta al dólar oficial. El CCL, que supo ser el refugio de valor por excelencia, junto con el blue, también viene mostrando un colapso en términos reales.

Mientras que en octubre de 2020 alcanzó un pico de $3.983 y en octubre de 2023 llegó a $3.823, hoy se arrastra en torno a los $1.465.

La encrucijada del BCRA por el dólar

El Banco Central se encuentra en una posición delicada. Por un lado, la apreciación del peso actúa como un potente ancla inflacionaria, permitiendo que el IPC converja más rápido hacia el objetivo del 2% mensual.

Sin embargo, el costo puede ser una pérdida de competitividad externa que empieza a reflejarse en la actividad industrial y la pérdida de empleos formales.

La estrategia oficial parece apostar a que la baja de impuestos (como el fin del Impuesto PAIS) y las reformas estructurales compensen la pérdida de competitividad cambiaria.

No obstante, la historia argentina reciente muestra que niveles de ITCRM por debajo de $1.300 suelen ser difíciles de sostener sin generar tensiones en la balanza de pagos.

Sin embargo, ahora existe un hecho estacional relevante: la "pared" de dólares de la cosecha gruesa y el fuerte superávit comercial que dispone la Argentina.

Para el Gobierno se viene una época histórica, con la posibilidad de que la gran afluencia de dólares se mantenga en el tiempo, ya no sólo por el campo sino también por las exportaciones de energía. Hay una apuesta a que las compras de reservas determinen una baja fuerte del riesgo país y, en ese escenario, ingresen dólares de inversiones en proyectos económicos.

Será clave que esa realidad, ensayada por el viceministro José Luis Daza el fin de semana, se concrete pronto: está claro que el "colchón" cambiario que dejó la devaluación de Luis Caputo se ha evaporado por completo.

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