Analistas La columna de Antonio Ginart

Inflación: el golpe de marzo y la promesa de abril

¿Por qué pasa? Por lo de siempre: arranque de clases, suba en educación, ajustes en transporte, tarifas, y un consumo que se reactiva después del verano.

Miercoles, 15 de Abril de 2026

Todos los años en la Argentina: llega marzo. y la inflación se hace sentir. No es percepción, es estadística.

Si uno repasa los datos del INDEC, el patrón es clarísimo. Marzo viene siendo un mes caliente hace tiempo: 2,4% en 2016, 2,4% en 2017, 2,3% en 2018, 4,7% en 2019, 3,3% en 2020, 4,8% en 2021, 6,7% en 2022, 7,7% en 2023 y 11% en 2024. Es decir, no es una sorpresa.

¿Por qué pasa? Por lo de siempre: arranque de clases, suba en educación, ajustes en transporte, tarifas, y un consumo que se reactiva después del verano.

Ahora, este marzo tiene además un condimento especial. El Gobierno de Javier Milei y su ministro Luis Caputo apuntan al contexto internacional. Y es cierto: el conflicto global volvió a presionar el precio del petróleo, y cuando sube el petróleo, sube todo. Transporte, logística, alimentos, por eso seguramente en su día a día lo siente más fuerte o pega más duro.También hay que decirlo no es un fenómeno sólo argentino, a raíz del contexto internacional.

A eso se suman factores locales muy concretos: educación, servicios, combustibles y tarifas que se están sincerando después de años de precios pisados.

Y acá hay que decirlo sin rodeos: durante el gobierno anterior, con controles, acuerdos y cepos, la inflación igual se disparó. Hubo meses de 6%, 7% y hasta dos dígitos. O sea, el problema no era falta de intervención. era falta de resultados.

Ahora bien, la discusión de fondo es si puede bajar porque hace 10 meses que viene subiendo. 

El Gobierno apuesta a varias claves. La principal, el ancla fiscal: dejar de gastar más de lo que entra y, sobre todo, dejar de financiar ese déficit con emisión. Hoy la idea es emitir sólo en función del crecimiento económico, no para tapar agujeros. La maquinita, al menos por ahora, dejó de funcionar sin control.

También hay una política monetaria más dura, con menos pesos en la calle. Y una desaceleración del consumo que se siente. Pero acá aparece otra cuestión incómoda: muchos bajaron costos comprando en el exterior, pero no bajaron precios. Preferimos sostener margen antes que vender más. Falta competencia. y sobra desconfianza.

A eso se suma la corrección de precios atrasados. Tarifas, servicios. todo lo que estuvo contenido durante años hoy se está acomodando. Ese proceso mete presión ahora, pero no es eterno.

Entonces, ¿puede bajar la inflación? Puede. Si se sostiene el orden fiscal, si no vuelve la emisión descontrolada y si empiezan a alinearse expectativas.
Marzo, otra vez, fue un mes complicado. La diferencia es que ahora la discusión no es sólo el número. sino si esta vez, de verdad, hay un plan para que deje de repetirse la historia.