El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ratificó que un alto el fuego en Líbano es una condición clave dentro del esquema que Teherán busca discutir con Washington. Desde la Casa Blanca, en cambio, JD Vance sostuvo que ese frente no formó parte del entendimiento y dejó en manos de Irán la continuidad de la tregua.
La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán sumó un nuevo foco de tensión luego de que Teherán insistiera en que cualquier avance hacia un acuerdo más amplio debe incluir un cese del fuego en Líbano. La posición iraní no es nueva: Reuters ya había reportado a fines de marzo que Irán había transmitido a intermediarios que el frente libanés debía quedar incorporado a cualquier arreglo con Washington e Israel.
En ese marco, Francia también empezó a empujar en la misma dirección. Emmanuel Macron pidió que la tregua sea ampliada para incluir a Líbano y advirtió que sin ese componente será difícil construir una salida "creíble y duradera" para la región, en momentos en que París sigue muy de cerca la evolución del conflicto por su histórico vínculo con Beirut.
La respuesta estadounidense fue en sentido contrario. El vicepresidente JD Vance afirmó que Washington no acordó que el alto el fuego cubriera a Líbano y atribuyó la controversia a un "malentendido legítimo". Según Reuters, Vance remarcó que la tregua solo apuntaba a frenar el choque directo entre Irán y Estados Unidos, junto con la protección de aliados como Israel y los países árabes del Golfo.

El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha advertido este miércoles a la Administración Trump.
La disputa no es menor, porque llega mientras Israel intensifica sus ataques sobre posiciones de Hezbollah en Líbano y mientras Teherán denuncia que esa ofensiva mina cualquier posibilidad de sostener el cese de hostilidades. Reuters informó que los bombardeos israelíes de este martes dejaron más de 250 muertos en la jornada más sangrienta del actual conflicto libanés, un dato que volvió a tensionar el delicado equilibrio alcanzado en las últimas horas.
Así, el desacuerdo sobre Líbano se convirtió en una de las pruebas más sensibles para la negociación que Estados Unidos e Irán intentan abrir en Pakistán. Mientras Teherán busca ampliar el alcance político de la tregua, la Casa Blanca insiste en que ese frente quedó fuera del acuerdo, una diferencia que amenaza con condicionar desde el arranque cualquier intento de paz más estable en Medio Oriente.