Las proyecciones privadas ubican al dólar oficial mayorista en torno a los $1.450 para el segundo trimestre de 2026, con una tendencia alcista contenida y sin sobresaltos en el corto plazo. El ingreso de divisas por la cosecha y la política monetaria aparecen como factores centrales para explicar la dinámica cambiaria.
Las proyecciones del mercado muestran un dólar oficial mayorista con una suba moderada para los próximos meses y sin expectativas de fuertes sobresaltos en el corto plazo. Según un relevamiento del portal Bloomberg, el tipo de cambio se ubicaría en torno a los $1.450 hacia el segundo trimestre de 2026, lo que implicaría un avance de 4,1% desde los $1.393 registrados este lunes 6 de abril.
El consenso de mercado, de todos modos, exhibe cierta dispersión. Mientras algunas entidades internacionales, como Wells Fargo, prevén niveles más bajos en torno a los $1.375, otras como JP Morgan y Banco Santander estiman valores de $1.450 y $1.451, respectivamente. Aun así, el escenario predominante sigue siendo el de una corrección gradual del tipo de cambio oficial.
Abril aparece como un mes clave dentro de esa dinámica. El avance de la cosecha gruesa supone un mayor ingreso de dólares por exportaciones, un flujo que suele reforzar la oferta en el mercado cambiario y contribuir a moderar presiones alcistas. Ese factor estacional es uno de los principales argumentos que sostienen la calma cambiaria observada en las últimas semanas.

Las escalas salariales del convenio de la Federación Gráfica Bonaerense reflejan una mejora significativa del ingreso en moneda estadounidense entre 2023 y 2026. El cambio se explica por la recomposición nominal de los sueldos, un tipo de cambio más estable y una menor inflación.
Sin embargo, los analistas advierten que la evolución del dólar no depende solo de la liquidación del agro. También pesan las condiciones financieras, especialmente la trayectoria de las tasas de interés y la disponibilidad de crédito. Desde el sector privado señalan que una baja más pronunciada de las tasas podría reducir la demanda de pesos y reactivar la presión sobre el tipo de cambio oficial.
En ese marco, el economista Gustavo Ber consideró que el dólar mayorista sigue moviéndose en torno a los $1.390, en una etapa marcada por mayores compras del Banco Central gracias a la oferta de divisas. A su vez, desde PxQ remarcaron que la acumulación de reservas es hoy uno de los objetivos centrales del equipo económico, aunque advirtieron que una política monetaria menos contractiva podría generar nuevas tensiones cambiarias.
Por ahora, la visión predominante es que la calma en el mercado de cambios podría extenderse algunos meses más. Así lo resumió Alejandro Giacoia, de Econviews, al señalar que el dólar está por debajo de los niveles de cierre de 2025 y lejos del techo de la banda cambiaria, en un contexto en el que las liquidaciones del agro vienen mostrando un ritmo sostenido y colaboran con la estabilidad del mercado.