Con 12 años, Faustino Oro ganó dos partidas seguidas en el Aeroflot Open 2026 y quedó a una sola victoria de obtener su tercera norma de Gran Maestro. En la última ronda jugará con negras ante el ruso Aleksey Grebnev.
Faustino Oro está a una partida de escribir una página gigante para el ajedrez argentino. Con 12 años, el prodigio sumó dos triunfos consecutivos en el Aeroflot Open 2026 de Moscú y quedó a un paso de convertirse en el Gran Maestro más joven de todos los tiempos.
El porteño reaccionó después de perder el invicto en la sexta ronda. Lejos de desordenarse, apretó los dientes: ganó con negras ante el indio Lad Mandar y luego superó al azerí Shiroghlan Talibov en una partida larga, trabajada, de esas que exigen temple además de cálculo.
Con esos resultados llegó a 5,5 puntos en ocho rondas, un número que lo deja metido en el lote alto del torneo y, sobre todo, con la posibilidad concreta de completar la norma que le falta. Moscú es un abierto durísimo, con decenas de grandes maestros y una exigencia constante de precisión.
Chessi", como lo apodan, durante la partida ante Mandar Lad
La última ronda: negras y un rival invicto
El emparejamiento lo puso frente a un muro: jugará con negras ante el joven gran maestro ruso Aleksey Grebnev (2621), que llega invicto y con campaña sólida. Es el tipo de cruce que no permite especular demasiado: demanda valentía, pero también cabeza fría.
Una victoria lo dejaría con la tercera norma y el título de Gran Maestro, el sueño que viene persiguiendo desde que el tablero le quedó chico para la edad. Oro ya había conseguido dos normas en torneos previos y llegó a Moscú con esa misión marcada como objetivo central.
El récord que está en juego
El récord vigente del gran maestro más joven lo tiene el estadounidense Abhimanyu Mishra, que alcanzó el título con 12 años, 4 meses y 25 días. La referencia no es menor: es la vara histórica de una era donde los prodigios aparecen antes, pero romper ese número sigue siendo una rareza mundial.

Fausti es hincha de Vélez y hace apenas seis años aprendió a jugar al ajedrez.
Si Oro completa la norma antes del 11 de marzo, quedaría por debajo de esa marca. Por eso la última ronda en Moscú tiene un peso que excede el resultado: es una noche de ajedrez que puede cambiar el mapa de los récords y también el lugar de Argentina en la conversación global.
Moscú, presión y una oportunidad única
El Aeroflot Open funciona como una trituradora: rivales preparados, aperturas afiladas, finales largos y un desgaste que se acumula. En ese contexto, lo de Oro no es una aventura simpática: es una carrera contra el tiempo y contra el nivel, sostenida a base de madurez competitiva.
El dato de su origen también suma a la historia: Oro es de San Cristóbal, en Buenos Aires, y su recorrido viene cargado de señales fuertes desde muy chico. Ahora, con el mundo mirando la última ronda, le toca jugar el partido más importante de su vida con las piezas negras.
Lo que pase ante Grebnev definirá si el ajedrez argentino abre una puerta inédita. Si gana, será récord. Si no, igual quedará una certeza: Faustino Oro ya compite donde pocos llegan, y lo hace con 12 años y una calma que asusta.

El campeón del mundo arrastra una molestia en el aductor izquierdo y habría sufrido una distensión muscular luego del triunfo ante Newell"s.