El presidente ucraniano aseguró que Kiev no está perdiendo el conflicto y reivindicó avances militares recientes.
A pocos días de cumplirse cuatro años de la invasión rusa, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, lanzó una acusación directa: tanto Washington como Moscú están presionando a Kiev para que abandone la región estratégica del Donbás como parte de un eventual acuerdo de paz.
En una entrevista con AFP en Kiev, el mandatario sostuvo que el final de la guerra aún es incierto y negó categóricamente que su país esté derrotado. "No pueden decir que estamos perdiendo. En absoluto estamos perdiendo la guerra. La cuestión es si la ganaremos", afirmó desde el palacio presidencial.
Sus declaraciones se producen en un momento crítico: Ucrania atraviesa uno de los inviernos más duros desde 2022, con ataques constantes contra la infraestructura energética y millones de civiles afectados por cortes de luz y calefacción. En paralelo, avanzan negociaciones internacionales impulsadas por Estados Unidos.
En esta imagen, tomada de un video distribuido por el Servicio de Prensa del Ministerio de Defensa de Rusia el 4 de febrero de 2026, un lanzacohetes múltiple ruso TOS-1A dispara hacia posiciones ucranianas en una ubicación no revelada en Ucrania. (Foto: AP)
Según Zelenski, la principal presión diplomática gira en torno al futuro de la cuenca minera del Donbás, en el este del país, formada por las regiones de Donetsk y Lugansk.
"El mensaje es claro: si quieren que la guerra termine mañana, salgan del Donbás", aseguró el presidente ucraniano al describir el planteo que, según él, repiten tanto funcionarios estadounidenses como rusos en las conversaciones.
Las últimas reuniones en Ginebra no lograron avances sobre ese punto. Rusia considera la región parte de su territorio y amenaza con ocuparla completamente por la fuerza. Ucrania, en cambio, todavía conserva alrededor de una quinta parte de Donetsk y rechaza cualquier cesión territorial por temor a que incentive nuevas ofensivas del Kremlin.
El conflicto, iniciado el 24 de febrero de 2022, es el más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial y dejó decenas de miles de civiles muertos y cientos de miles de bajas militares en ambos bandos.
En medio de ese escenario, Zelenski reivindicó progresos recientes en el frente sur. Aseguró que las fuerzas ucranianas recuperaron unos 300 kilómetros cuadrados, aunque no precisó el período ni los sectores específicos.

Otro foco de tensión es la exigencia estadounidense de celebrar elecciones presidenciales como parte de un eventual acuerdo de paz.
Zelenski se negó: argumentó que millones de ucranianos están desplazados o viven bajo ocupación y que votar bajo bombardeos sería imposible. Además, deslizó que el Kremlin busca usar las elecciones para apartarlo del poder.
El presidente, elegido en 2019 con amplia mayoría, no confirmó si buscará la reelección cuando termine el conflicto, pero planteó una condición: garantías de seguridad sólidas para impedir nuevos ataques.
La guerra también transformó la rutina personal de Zelenski. En la entrevista de AFP, el mandatario confesó que prácticamente no tiene tiempo para su familia y que su vida se limita al complejo presidencial.
"No existe eso de un día en familia", dijo. Tampoco puedo ir al cine, a una cafetería ni salir a correr, actividades que disfrutaba antes del conflicto.
Mientras la guerra entra en su quinto año, el presidente insiste en que el resultado no está definido. Pero la presión internacional para negociar -y el precio territorial que implicaría- es todavía un dilema.
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