Defensa Civil informó que la fuerte tormenta que azotó la provincia provocó múltiples daños en infraestructura y viviendas, pero no dejó muertos. Árboles caídos, cortes de luz y calles anegadas marcaron una noche de tensión que obligó a un despliegue extraordinario de asistencia en los departamentos más afectados.
La noche mendocina se transformó en un escenario de emergencia cuando una tormenta inusual golpeó con fuerza distintos departamentos de la provincia. El fenómeno, acompañado de intensas ráfagas de viento y precipitaciones, generó alarma entre los vecinos y obligó a la intervención inmediata de los equipos de Defensa Civil.
Según el reporte oficial, se registraron cerca de 400 intervenciones en pocas horas. La mayoría de los operativos estuvieron vinculados a la caída de árboles y ramas que bloquearon calles y dañaron vehículos, además de cortes de energía que dejaron a miles de hogares sin suministro eléctrico.
En barrios de Godoy Cruz, Guaymallén y Luján de Cuyo, las cuadrillas trabajaron durante toda la madrugada para despejar calles y asistir a familias cuyas viviendas sufrieron filtraciones y daños estructurales. También se reportaron postes caídos y cables cortados, lo que complicó aún más la situación.
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A pesar de la magnitud del evento, las autoridades confirmaron que no hubo víctimas fatales ni heridos de gravedad, un dato que llevó alivio en medio del caos. El operativo incluyó la coordinación con bomberos, policías y personal municipal, quienes se desplegaron para atender las emergencias.
Los especialistas remarcaron el carácter inusual de la tormenta, que sorprendió por su intensidad y extensión. En paralelo, se advirtió a la población sobre la necesidad de extremar precauciones ante posibles nuevas contingencias climáticas, dado que la temporada estival suele traer fenómenos de este tipo.
La imagen que quedó en la madrugada mendocina fue la de calles anegadas, techos dañados y vecinos colaborando entre sí, mientras las cuadrillas oficiales intentaban devolver la normalidad. La tormenta, aunque breve, dejó en claro la vulnerabilidad de la infraestructura urbana frente a fenómenos extremos.