Sociedad Compras

Comprar ropa por kilo en Mendoza, una propuesta que crece entre importaciones y salarios ajustados

La apertura de importaciones y la caída del poder adquisitivo impulsan nuevas formas de consumo. En Mendoza, la venta de ropa por kilo empieza a ganar espacio.

Sabado, 24 de Enero de 2026
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En ese contexto -y de la mano de la apertura de las importaciones impulsada por el Gobierno nacional- comenzaron a multiplicarse locales que traen ropa desde otros paísesy la comercializan por kilo o por unidad a precios accesibles. En la provincia de Mendoza uno de los que se destaca es Yin Bohemian, que desde 2024 importa ropa nueva y usada.

El local se divide en dos plantas. En el primer piso, el que se observa al ingresar, hay distintas habitaciones con ropa importada nueva cuyos precios "van desde los $5.000 hasta los $25.000". En tanto, en la planta baja funciona el sector de venta por kilo, que durante la temporada de verano se ofrece a $15.000.

La idea siempre fue la misma desde que empezó este proyecto: la moda al alcance de todos, para que todos puedan venir, disfrutar, comprar y aprovechar el boom. La idea siempre fue la misma desde que empezó este proyecto: la moda al alcance de todos, para que todos puedan venir, disfrutar, comprar y aprovechar el boom.

La importancia del recupero textil

Johana Romero Flores es diseñadora de indumentaria y la impulsora del proyecto ubicado en calle San Juan 874. En diálogo con Sitio Andino, explicó que una de sus principales preocupaciones está vinculada al recupero textil, a aquello que no se usa o no se vende. De allí surge una pregunta que atraviesa todo el proyecto:¿qué hacemos con lo que sobra?

En ese sentido, repasó el funcionamiento de este circuito y las distintas categorías que existen dentro del mercado. "Podés comprar fardos de retorno, que son más caros, o fardos de segunda, que pueden ser de primera, de segunda o de segunda con tercera. Eso es moda circular", explicó.

En ese esquema, señaló que también existe la ropa nueva de retorno, que forma parte de las opciones disponibles al momento de comprar indumentaria.

Si bien su emprendimiento convive con ese universo, aclaró que su mirada personal está atravesada por el diseño. "Yo personalmente no me dedico al negocio de los fardos, porque soy más del diseño", afirmó.

Contó que su interés está puesto en el upcycling, una tendencia mundial que propone reutilizar prendas para darles una nueva vida. "Está buenísimo que los diseñadores argentinos nos sumemos para seguir en el mercado con precios competitivos", sostuvo.

Cómo garantizar salubridad con ropa que llega desde otros continentes

Yin Bohemian vende por kilo y por unidad ropa traída desde Europa, Estados Unidos y Asia. Tras su llegada, el equipo realiza una clasificación previa antes de enviarla a lavandería o tintorería. "Hay prendas de cuero que necesitan lavado en seco. Todo ese trabajo lo hacemos siempre, porque para mí es muy importante la sanidad", señaló.

La diseñadora insistió en la necesidad de trabajar desde la conciencia social. "Después trabajo con una lavandería y una tintorería. Vienen, se llevan la ropa y la traen como la ves: planchada, perfumada. Muchos lavados en seco se hacen para que no se pierdan las etiquetas".

También advirtió sobre la falta de regulaciones específicas: "Tenemos que vender con conciencia, para que todos puedan aprovechar y no haya problemas. Estos cuidados no son obligatorios, y eso es lo grave. En la aduana hay desinfecciones, pero no alcanza. Lo importante es que se sepa qué proceso tuvo esa ropa. Como comerciante, te quedás tranquila. Y también cuidás a la sociedad. Es un 10% más de inversión, pero no es una pérdida. Le das seguridad a la gente, confianza en lo que compra".

Nuevos comercios que venden ropa por kilo y por fardo

En paralelo, comenzaron a aparecer otros espacios con propuestas similares, aunque con perfiles diferentes. Uno de ellos se dio a conocer recientemente a través de redes sociales y funciona en Maipú, sobre calle Rodríguez Peña, bajo el nombre Mayorista de Fardos.

Se trata de un local que también comercializa ropa por kilo, aunque con una lógica más mayorista. Cuenta con grandes mesones o contenedores con prendas traídas desde distintos países. Algunas etiquetas indican "Made in Philippines", otras están elaboradas en México, Honduras, Indonesia o Vietnam, y muchas aclaran "hecho con productos importados".

Se consiguen faldas, pantalones, camisas y ropa tanto de verano como de invierno. Si bien el precio del kilo -$20.000- se mantiene dentro del rango de valores accesibles, el perfil comercial es distinto al de Yin Bohemian.

Mientras este último propone una experiencia más personalizada, con prendas planchadas, ordenadas y clasificadas en percheros, el comercio de Maipú funciona con una lógica más industrial, en un galpón con mesones de gran tamaño que contienen la ropa. Allí se venden fardos de entre 30 y 40 kilos, aunque también es posible comprar por kilo seleccionando prendas directamente de los contenedores para armar un combo propio.

Un modelo que gana terreno en medio del nuevo escenario comercial

La proliferación de estos locales no ocurre en el vacío. La apertura de importaciones, la caída del poder adquisitivo y el avance del comercio electrónico -con plataformas como Shein o Temu que permiten comprar ropa desde China con entrega a domicilio- obligan al comercio local a repensarse.

En ese contexto, Romero Flores lo resume con claridad: "Los que estamos en este rubro tratamos de sobrevivir con creatividad, el doble de competencia y sin quedarnos quietos".

A las estrategias de precios se suman facilidades de pago y servicios que buscan sostener el consumo. "Tenemos probadores, medios de pago, y los miércoles y sábados ofrecemos tres cuotas sin interés. Se puede pagar con lo que a cada uno le resulte cómodo".

En definitiva, en un contexto de cambio de reglas en el comercio y de nuevas formas de consumo, la venta de ropa por kilo aparece como una alternativa que combina precio y creatividad. Una manera distinta de vestirse que, al menos por ahora, empieza a encontrar su lugar en las calles de Mendoza.

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