El club brasileño avanza con un ambicioso plan deportivo y apunta a una de las figuras del fútbol argentino como refuerzo clave para la temporada 2026.
Santos intenta dejar atrás un año cargado de frustraciones y sobresaltos deportivos. El regreso de Neymar, que en otro contexto hubiese significado únicamente ilusión y expectativa, se dio en medio de una campaña irregular, con el equipo luchando por no descender hasta las últimas fechas. Aun así, el Peixe logró cerrar la temporada con el alivio de la permanencia y un boleto a la Copa Sudamericana, lo que permitió empezar a planificar el futuro con mayor estabilidad.
En ese marco, la dirigencia decidió acelerar a fondo en el mercado de pases con un objetivo claro: volver a ser protagonista a nivel local e internacional. El primer movimiento fuerte fue encaminar la continuidad de Ney hasta finales de 2026, una decisión estratégica que combina lo deportivo con lo institucional. Con ese pilar asegurado, el club comenzó a rodearlo de nombres que puedan elevar el nivel colectivo.
A la confirmación del argentino Álvaro Barreal y a las negociaciones avanzadas por Gabriel Barbosa, se sumó un apellido que genera especial interés en Brasil y Argentina: Felipe Loyola, mediocampista de Independiente. El chileno, de 25 años, se convirtió en una de las piezas más valiosas del Rojo durante el último año.
Desde Brasil aseguran que Santos ya resolvió las garantías financieras exigidas para avanzar en la operación, que rondaría los seis millones de dólares por el 80% del pase. Sin embargo, en Avellaneda mantienen cautela y reconocen que, si bien las charlas están avanzadas, todavía restan formalidades clave para cerrar el acuerdo. La cuestión económica no es menor: el club paulista busca pagar en cuotas y arrastra ciertas limitaciones de caja que ya habían frenado la negociación días atrás.

Chiqui Tapia y Pablo Toviggino afrontan su período más difícil desde que manejan el fútbol argentino; las posibles "condenas" y el vínculo con los referentes del principal activo de la gestión.