Honda anunció formalmente el desarrollo de la tercera generación de la Ridgeline, su pick up mediana. El modelo rediseñará su estilo para alejarse de la estética SUV, renovará sus líneas en Estados Unidos y proyecta su lanzamiento para 2028.
Honda oficializó el desarrollo de la tercera generación de la Ridgeline, su pick up mediana orientada a competir en el segmento frente a Toyota Hilux, Toyota Tacoma, Nissan Frontier, Chevrolet S10, Chevrolet Colorado y Ford Ranger. Como parte del proceso de transición industrial, la empresa confirmó que la producción del modelo actual se detendrá a finales de este año para adecuar la planta de Alabama, Estados Unidos, donde también se fabrican los modelos Pilot, Passport y Odyssey.
El diseño del nuevo vehículo es desarrollado en el estudio de estilo de la marca en el sur de California, mientras que la ingeniería se lleva a cabo en el Honda Auto Development Center de Ohio. El primer adelanto oficial muestra una silueta más cuadrada, capó plano y proporciones que la acercan al diseño de una camioneta tradicional, respondiendo a las críticas históricas sobre su parecido estético con un SUV.
Desde su lanzamiento inicial en 2005, la Ridgeline priorizó el confort de marcha utilizando una plataforma monocasco derivada de la Pilot. En la actualidad se vende con un motor 3.5 V6 de 280 CV y 355 Nm de par, configuración que buscaba renovarse ante la actualización de sus competidores directos. Al respecto, Lance Woelfer, vicepresidente de ventas de American Honda, destacó que el nuevo modelo combinará mayor robustez con capacidades mejoradas.
La presentación oficial del modelo está prevista para dentro de los próximos dos años, estimando su lanzamiento comercial hacia el año 2028 tras completar las reformas en la fábrica norteamericana. Como referencia de valores, la gama actual en Estados Unidos cotiza entre los 40.595 dólares de la versión Sport y los 47.195 dólares de la versión Black Edition, con la posibilidad abierta de que la nueva generación llegue a mercados de Sudamérica.