Este martes el 10 cuelga la camiseta de la Selección para siempre.
¿A quién puteamos cuando las cosas no salen como esperábamos? Porque sí, tenés muchos superpoderes, pero mago no sos. ¿A quién le pedimos que no llore porque nos parte el alma? ¿A quién vemos angustiarse y sentimos que el que está sufriendo es un hijo, un amigo, un hermano?
Durante años nos acostumbramos a que estuvieras ahí, a verte con el 10 en la espalda haciendo parecer sencillo lo imposible,, hasta el punto de creer, por momentos, que iba a ser para siempre
Y quizás ese sea el problema: no estamos preparados para ver a la Selección sin vos, mucho menos para ver ese número 10 en la espalda de otro jugador, que se la ganó, pero durante mucho tiempo va a parecer que se la prestaron, porque hay números que, después de tanto, dejan de ser solamente un número.
Hace poco, en un Uber, a miles de kilómetros de casa, el chofer me preguntó de dónde éramos.
"Argentina".
"Ah, Messi", respondió enseguida, con una sonrisa.
Y ahí entendés todo: hasta dónde llegaron tus goles, tus festejos, tus derrotas, tus lágrimas y todas esas locuras que hiciste dentro de una cancha y que recorrieron el mundo. Entendés que, para millones de personas, Argentina también es Messi.
Nos hiciste discutir, sufrir, enojarnos y llorar, y también fuimos injustos con vos. Te pedimos que resolvieras partidos imposibles, que cargaras con frustraciones que no eran solamente tuyas y hasta que fueras Maradona, cuando vos siempre fuiste Lionel Andrés Messi.
Después llegó todo: la Copa América, la Finalissima, Qatar y, uff, esa imagen tuya acercándote a la Copa del Mundo, mirándola, tocándola antes de levantarla, que va a quedar para siempre entre las fotografías más importantes de nuestra historia.
Por eso cuesta tanto pensar en el después, porque crecimos viéndote jugar, cambiamos de trabajo, de casa, de pareja, perdimos personas, conocimos otras, envejecimos, y mientras la vida seguía pasando vos seguías ahí, con la 10 en la espalda, haciendo alguna cosa absurda con una pelota.
Tal vez por eso, hoy para nosotros, los mortales, se va a cerrar una etapa que durantes años, supimos que, pasara lo que pasara en el país, había algo que seguía igual: la Selección salía a la cancha y vos estabas ahí.
Es por eso que solo nos queda agradecer por los goles, por las finales, por las lágrimas, por todas las veces que nos hiciste levantarnos de una silla, por aquella noche de diciembre y por hacer que, en cualquier rincón del mundo, alguien escuche "Argentina" y responda con una sonrisa: "Messi".
Y, sobre todo, por habernos hecho felices.
¿Y ahora qué?
No sé, capaz simplemente tengamos que aprender a mirar fútbol sin vos.
Solo sé una cosa: no va a ser fácil