Gracias a los precios que tuvieron los commodities durante la guerra, la Argentina acaba de lograr un récord histórico en exportaciones y un superávit comercial sin precedentes. El mundo está a la expectativa de cómo se firma este viernes el memorándum entre EE.UU. e Irán y lo que pasará con la tasa de la Fed. Este jueves el dólar siguió firme, aquí y en el mundo. El BCRA compra menos dólares y suma menos reservas. Y los títulos argentinos siguen aguantando.
Mientras el mundo sigue atento a las confirmaciones de la tregua entre EE.UU. e Irán y al horizonte de tasa de interés más alta en la Fed, con tranquilidad en los mercados de títulos globales y gran baja para los metales y las criptomonedas, la Argentina volvió a asomar la cabeza con un dato de comercio exterior que la convierte en un verdadero tigre latinoamericano.
Según informó el INDEC, el país tuvo en mayo un récord histórico de exportaciones y también un máximo fuera de toda escala en el superávit comercial, que es la vía de dólares ciertos que consigue la economía argentina, gracias al salto de la cosecha de granos y a los números notables de la exportación de energía y minería.
En mayo hubo exportaciones por US$ 9537 M, 7% más que en abril y un notable 34,4% más que en mayo de 2025, mientras que el mes pasado hubo importaciones por US$ 6033 M, es decir 3% menos que en abril y 7% por debajo de mayo de 2025. Esto significa que el mes pasado hubo un superávit comercial mensual récord por US$ 3504 M.?
Pero para entender bien el fenómeno, producto de esta economía más ordenada, con superávit fiscal e inflación a la baja, y los altos precios de los commodities por la guerra, debe decirse que en los primeros cinco meses de este año el saldo comercial positivo de la Argentina fue de nada menos que US$ 11.512 M.
O sea, en 5 meses de 2026 se logró más superávit que en todo 2025. Y, comparando enero-mayo de este año contra enero mayo del año pasado, la ganancia comercial saltó un increíble 665,4%, al pasar de US$ 1504 M en los primeros 5 meses de 2025 a US$ 11.512 M de los primeros 5 meses de 2026.
Este datazo económico, que le trae a la Argentina una masa de dólares que casi ningún analista tenía en la cabeza, confirma de alguna manera lo que dijo el ministro de Economía Luis Caputo, quien afirmó hace unas semanas que la Argentina estaba entrando en un período preelectoral con los mejores 18 meses de las últimas décadas.?
Además, como si fuera poco, con un mercado que se mueve con máxima expectativa sobre decisión de que tomará Morgan Stanley para ver si finalmente decide recategorizar a la Argentina, sacándola del exilio del renglón "standalone" para ubicarla entre los "mercados emergentes", llegó también un indicador bueno de parte de la Universidad Di Tella, donde se afirmó que la confianza del consumidor argentino sube en mayo 1,26% contra la foto obtenida en abril.
Por supuesto, estas condiciones ayudan, y mucho, para que los inversores internacionales empiecen a preguntarle a los operadores locales "¿qué está pasando en la Argentina?". Y esto es decisivo, ya que, si en 2027 o 2028 el indicador de riesgo de MSCI termina colocando al país en la categoría emergente, se espera que haya una gran cantidad de fondos de inversión y pensión que estarán habilitados para comprar títulos argentinos.
Esa calificación, más esta oleada de fondos que acaban de ingresar de manera genuina, podría hacer llegar inversiones al mercado de acciones argentinas un volumen equivalente calculado en unos US$ 4.200 M, con lo cual el mercado de capitales local dejaría de ser el escuálido lugar en el que nos dejaron años de políticas equivocadas.?
Y esa afluencia de dinero, además de poder subir ostensiblemente el volumen de negocios, mejoraría el precio contado de los títulos. Este jueves, por los escasos fondos que se mueven en acciones y bonos argentinos, los papeles locales tienen una relación precio-ganancia (PER, en la jerga bursátil) de unos 7 años, y ese dinero podría estirar ese indicador hasta 14 años.
Así y todo, si se llegara a un PER local de 14 años, sería aún muy bajo respecto del PER del índice S&P 500, que tuvo un promedio de 16 años en los últimos 50 años y que está ahora en los 26 años, con las siete magníficas anotando un PER cercano a los 29 años, y con SpaceX, la empresa recién inscripta por Elon Musk en el Nasdaq, con una relación precio-ventas (ya que aún no presentó balance) de más de 75 años.
Ante esta ola de datos positivos, algunos analistas bajaron un poco a tierra los valores e indicaron que este jueves el mercado cambiario mostró que el precio del dólares local sigue subiendo de la mano de la inflación, en tanto que el BCRA compró muchos menos dólares y no sumó reservas. Mientras que los bonos y el riesgo no se movieron y la Bolsa local mejoró un poco más, con las ADR argentinas en NY subiendo en bloque hasta 5%, con excepción de Telecom, que bajó 5%, por la traba que le puso defensa para la competencia a la adquisición que hizo hace unos meses esa empresa de Telefónica.?
Hubo este jueves, además, un dato que no cayó muy bien. El ministro Caputo intentó hacer un canje del Bono Dólar Linked TZV26 (con vencimiento 30 de junio próximo), y recibió una interesante cantidad de ofertas por US$ 3456 M, de los que se adjudicaron títulos por US$ 2879 M, pero el dato desalentador fue que casi toda la conversión se hizo por un papel muy corto, a un mes y medio de plazo.
Es decir, sobre los US$ 2879 M canjeados, el 89% fue por una letra del tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 31 de julio de 2026 (D31L6 - reapertura) y apenas el 11% restante fue recolocado en un bono del tesoro nacional vinculado al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 15 de diciembre de 2028 (TZVD8 - reapertura), es decir un papel que vencerá después de la elección presidencial, que era lo que Economía buscaba.
A partir de este fenómeno comercial, logrado sin dudas en gran parte a un mundo en guerra, hay que ver si este viernes en Ginebra se termina firmando el memorándum que acordaron EE.UU. e Irán, con términos que ponen en blanco sobre negro que la capitulación fue de Trump, que terminó reconociendo que si seguía con el intento de derrocar el régimen iraní se corría el riesgo de llevar a la economía mundial a un caos, probablemente parecido a la gran depresión que se sufrió entre 1929 y 1932.?
Trump, que debe enfrentar su elección de medio término el 3 de noviembre, buscó frenar el precio del petróleo, para que el galón de gasolina baje desde los 5 dólares a los que llegó desde los 2 dólares que había antes de la guerra, llevando a la inflación norteamericana al 4,2% anual, con proyecciones que la ubicaban en el 5%.
El gran punto oscuro es que este jueves mismo, luego de una apertura del crudo muy bajista, el petróleo terminó subiendo 1,1%, ya que hay cláusulas del acuerdo que generan muchas dudas entre los analistas. Mientras que los operadores, que están en la trinchera financiera, ya miden todo contra una tasa de la Fed que puede subir una, dos o tres veces en los próximos ocho meses, nadie puede asegurar cuánto ni cuándo.
Por lo pronto, con gran alboroto, este jueves las tasas más cortas de EE.UU. subieron, pero las más largas bajaron: se pagó 3,9% anual a 1 año de plazo, 4,2% anual a 5 años, 4,4% anual a 10 años y 4,9% anual a 30 años. Y, como el momento es todavía inseguro, los inversores conservadores internacionales siguieron tomando al dólar como refugio. Por lo que en el exterior el billete verde subió contra todo: avanzó 1,1% en Brasil y Chile, 0,6% contra la libra, 0,5% en Suiza, 0,4% en Japón, 0,3% contra el euro y 0,2% en México y China.
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En el mercado cambiario local, en tanto, con el blue quieto, los dólares oficiales y financieros siguieron subiendo. Con el dólar oficial a $ 1470,01, el BCRA compró solo US$ 70 M en el mercado local y, al final del día, la autoridad monetaria perdió reservas por US$ 6 M, en algo muy ligado a la pérdida de valor del oro, pero también como un signo de que sin la guerra a Reconquista 266 se le puede hacer un poco más cuesta arriba la acumulación de dólares.
Con esta nueva realidad, todos los tipos de cambio reaccionaron más. El dólar oficial subió $ 8,74 hasta $ 1470,01, el dólar blue no cambió y siguió a $ 1475, el dólar senebi subió $ 9,27 a $ 1471,21, el dólar mep subió $ 6,75 hasta $ 1467,90 y el contado con liqui subió $ 5,31 hasta $ 1511,37. Por lo que, a días del pago de los aguinaldos, la brecha entre el oficial y el blue fue del 0% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 4%.
Frente a este deslizamiento del dólar, continúa la suba de la tasa de los plazos fijos: por plata chica los bancos mantuvieron el premio en 19,3% anual (14,5% en bancos grandes y 23% en bancos chicos), mientras que por plata grande el rendimiento subió de 24 a 24,3%, en todos los casos con tasas claramente negativas contra una inflación anual esperada en la zona del 30%.
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Mientras tanto, a la espera de lo que salga en los informes de MSCI, con buen volumen, los bonos argentinos subieron 0,1% y el riesgo país se mantuvo sin cambios en 431 puntos básicos, con tasas a vencimiento que cayeron hasta menos del 3,9% anual para el bonos AO27 (que vence con Milei, es decir con riesgo país casi cero, en tanto que los bonos más largos tienen TIRes que van del 7,5 al 9% anual, con los bonos AE38, AL35 y AL41 colocados en lo más alto del rendimiento esperado.
En papeles privados, mientras tanto, hubo otra rueda en verde en la Bolsa de Nueva York, ya que el Dow subió 0,1%, el S&P mejoró 1,1% y el Nasdaq trepó 1,9%. En tanto que la Bolsa de San Pablo bajó 0,1% y la Bolsa de México también cedió 0,1%, por lo que las bolsas latinoamericanas demuestran que la fiesta de la renta variable riesgosa puede entrar en pausa.
Pero, a nivel local, el mercado bursátil volvió a sonreír. Con $ 104.990 M operados en acciones y $ 284.507 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 1,3%. Mientras que las ADR argentinas en NY anotaron una suba en bloque del 1 al 5% para BBVA, Macro, Edenor, Loma Negra, IRSA, Galicia y Supervielle. Con una excepción, ya que Telecom bajó 5%, mientras Clarín subió 3%, ya que el Gobierno le da tiempo para vender la parte residual de consumidores que debe dejar ir.
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En commodities, finalmente, como dijimos el petróleo subió 1,1%. Los metales preciosos acentuaron su baja. Los metales básicos también estuvieron en descenso. En Chicago, todos los granos bajaron, sobre todo el trigo. En Rosario también se vio un descenso importante para la soja y el trigo. Y, por último, con tasa alta en la Fed, las criptomonedas tienen un poderoso enemigo, por lo que el Bitcoin bajó 4,2% y el resto de los valores de ese panel anotó pérdidas aún mayores.