En su tercer acto en los Alpes, Milei optó por presentar un manifiesto anarcocapitalista, resumido en la idea de que las regulaciones estatales matan el crecimiento económico y que el libre mercado es la única opción justa.
Javier Milei en Davos es sinónimo de estrépito. En 2024 sacudió la cumbre del poder económico global con una descripción catastrofista sobre la salud de Occidente de la que culpó a las élites que organizan el foro suizo. Un año después llevó al extremo su refutación al wokismo. Tanto que desató un movimiento de protestas en la Argentina por una frase que se interpretó como homofóbica: "En sus versiones más extremas la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil. ¡Son pedófilos!". ¿Podía superarse en 2026?
En su tercer acto en los Alpes, Milei optó por presentar un manifiesto anarcocapitalista, resumido en la idea de que las regulaciones estatales matan el crecimiento económico y que el libre mercado es la única opción justa. Hubo, detrás del fárrago teórico, una implícita invitación a invertir en la Argentina: ofreció un país con un gobierno que no se mete en los negocios.
Subrayó como siempre una frase de impacto para empezar: "Maquiavelo ha muerto". Al pregonar que el fin no justifica los medios pareció refutar de manera involuntaria su propia gestión, que ha recurrido a desvíos cotidianos de sus principios rectores en función de lo que Milei suele llamar "las restricciones" del ejercicio del poder.
La apretada enumeración de autores y argumentos con las que buscó sostener su tesis -en la que trabajó durante semanas junto a su asesor Demian Reidel- dejó a un costado los posicionamientos sociales que le trajeron dolores de cabeza en el pasado. Sin desdecirse, no volvió a explayarse sobre el feminismo, los homosexuales o el cambio climático.
Se pronunció contra el intervencionismo estatal en un mundo sacudido por una ola proteccionista y defendió con ahínco el "principio de no agresión". Pero cuidó las formas con su aliado Donald Trump, que lo antecedió en el uso de la palabra. Se declaró optimista porque América vuelve a ser "el faro que ilumina al mundo". Sintetizó el objetivo de su programa con aires trumpistas: "Make Argentina great again". El profeta solitario ya no se siente solo.

Fuentes de Economía confirmaron el contacto entre el ministro y la titular del organismo internacional en el marco del Foro Económico Mundial.