Durante su paso por La Noche de Mirtha, el reconocido periodista relató un intimidante encuentro en el despacho del entonces funcionario, donde le exhibieron un seguimiento detallado de sus movimientos cotidianos. Además, apuntó contra el exjefe del Ejército por una presunta operación de inteligencia en su contra.
El periodismo y la política volvieron a cruzarse en el centro de la escena mediática luego de que Marcelo Longobardi revelara en el programa La Noche de Mirtha los detalles de las intimidaciones que sufrió por parte de figuras clave del gobierno de Cristina Kirchner. El conductor describió un episodio de extrema tensión protagonizado por el entonces secretario de Seguridad, Sergio Berni, y señaló al exjefe del Ejército, César Milani, como responsable de una presunta operación de inteligencia clandestina.
El eje central del relato se remontó a una cita en una oficina de Paseo Colón, donde Berni lo convocó bajo circunstancias por demás inusuales. "Voy a contar una intimidad", introdujo Longobardi ante la atenta mirada de la mesa, para luego detallar que ingresó a un despacho de grandes dimensiones donde el funcionario lo aguardaba flanqueado por un perro de gran porte: "Yo estaba inmóvil. Pensaba que en cualquier momento iba a dar la orden de 'ataque'", recordó sobre la tensión del momento.
Sin embargo, el punto de inflexión de la reunión ocurrió cuando Berni le proyectó en una pantalla gigante una filmación que documentaba cada uno de sus pasos durante una jornada completa. El seguimiento detallaba su salida de Radio Mitre -monitoreada desde una camioneta roja estacionada en las inmediaciones-, su paso por el Hotel Hyatt, la compra de café sobre la calle Quintana y su posterior traslado por la Avenida Figueroa Alcorta hasta las inmediaciones de las oficinas del empresario Jorge Fontevecchia.
Para el periodista, aquella exhibición funcionó como una clara advertencia y la vinculó directamente con un violento asalto sufrido en octubre de 2014, cuando delincuentes en moto lo interceptaron y golpearon con fierros en la calle Ombú. Tras proyectar el seguimiento, el entonces ministro despidió al conductor con inusual amabilidad, completando una puesta en escena diseñada para amedrentarlo.
La trama sumó un eslabón 48 horas más tarde, cuando un ministro del riñón kirchnerista lo citó de urgencia en el lobby de un hotel para dejarle un escueto pero categórico mensaje respecto al trasfondo de las maniobras: "Fue Milani". Con esta frase, Longobardi apuntó directamente contra el entonces jefe del Ejército y de la estructura de inteligencia militar. El testimonio dejó atónitos a los comensales, al punto de que el escritor Jorge Fernández Díaz sintetizó el episodio al aire como una muestra clara de la "guerra del servicio de inteligencia que estaba en pleno gobierno de Cristina".