Intendentes, funcionarios y legisladores de distintos sectores recorren los distritos para posicionarse.
La disputa por el futuro político de la provincia de Buenos Aires comienza a tomar fuerza dentro del peronismo. Aunque todavía falta para las próximas elecciones, más de una docena de dirigentes ya aparecen como posibles candidatos para suceder a Axel Kicillof. La pelea se desarrolla en medio de las diferencias entre el gobernador y Cristina Kirchner, las negociaciones por la unidad del espacio y las dudas sobre la continuidad de las PASO.
El escenario electoral bonaerense empieza a mostrar movimientos en los distintos sectores del Partido Justicialista. Intendentes, ministros provinciales y referentes del kirchnerismo buscan posicionarse para competir por el principal cargo político de la provincia, mientras las diferentes corrientes intentan fortalecer su influencia territorial.
El resultado de las últimas elecciones legislativas renovó las aspiraciones de los jefes comunales, que consideran que llegó el momento de que uno de ellos encabece la fórmula para la Gobernación. Sin embargo, la falta de acuerdos internos y la disputa por el liderazgo del peronismo podrían complicar la definición de una candidatura de consenso.
Dentro del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio político que conduce Axel Kicillof, comenzaron a destacarse varios nombres con aspiraciones provinciales.
Entre ellos aparecen los intendentes Jorge Ferraresi, de Avellaneda; Julio Alak, de La Plata; y Fernando Espinoza, de La Matanza. A esa lista se suman el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, y el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, uno de los funcionarios de mayor confianza del mandatario provincial.
Ferraresi, actualmente de licencia en la intendencia de Avellaneda, intensificó sus recorridas por distintos municipios para mostrar los resultados de su gestión y ampliar su proyección política. Además, volvió a marcar diferencias con Cristina Kirchner al cuestionar su conducción y descartar sus posibilidades de competir electoralmente.
Alak, por su parte, intenta construir una posición que le permita reunir apoyos de ambos sectores. Aunque mantiene su cercanía con Kicillof, conserva canales de diálogo con el kirchnerismo, una característica que podría resultar importante ante una eventual negociación.
Espinoza también busca ampliar su presencia fuera de La Matanza y comenzó a visitar localidades del interior bonaerense. Tras ser reelegido al frente de la Federación Argentina de Municipios, defendió la participación de los dirigentes territoriales en las decisiones electorales y cuestionó que las candidaturas se definan entre pocos referentes.
En tanto, Katopodis aparece como uno de los dirigentes con mayor nivel de conocimiento público dentro del espacio. Luego de su triunfo electoral en la Primera Sección durante 2025, comenzó a impulsar encuentros políticos en distintas regiones de la provincia.
Por ahora, el sector de Kicillof no tiene un candidato definido y la intención es alcanzar un acuerdo interno en los próximos meses.
El kirchnerismo no se queda afuera de la disputa por el principal distrito electoral del país.
Una de las dirigentes que comenzó a mostrar mayor actividad es Mayra Mendoza, quien impulsa encuentros y recorridas provinciales para fortalecer su presencia política.
También aparecen entre los posibles postulantes el senador Eduardo "Wado" de Pedro y el diputado Máximo Kirchner, aunque desde La Cámpora evitan adelantar definiciones y mantienen como prioridad la centralidad política de Cristina Kirchner.
El sector sostiene que cualquier decisión sobre las candidaturas deberá contemplar el rol de la expresidenta dentro del armado electoral.
Esta postura refleja una de las principales diferencias internas del peronismo: mientras Kicillof intenta consolidar su propio liderazgo, el kirchnerismo busca preservar la influencia de Cristina en las decisiones estratégicas del espacio.
La liga de intendentes busca imponer un candidato propio
Otro de los sectores que pretende intervenir en la definición es la denominada liga de intendentes, integrada por jefes comunales que mantienen vínculos tanto con Kicillof como con Cristina Kirchner.
Dentro de este grupo aparecen cuatro dirigentes con aspiraciones a la Gobernación: Mariel Fernández, de Moreno; Federico Achával, de Pilar; Federico Otermín, de Lomas de Zamora; y Gustavo Menéndez, de Merlo.
La intendenta de Moreno comenzó a fortalecer su proyección provincial mediante actividades políticas y encuentros con dirigentes del Partido Justicialista. Recientemente participó de un congreso de mujeres del PJ bonaerense en San Vicente, donde compartió escenario con Kicillof y reivindicó el liderazgo de Cristina Kirchner.
Achával, mientras tanto, incrementó su exposición pública y volvió a plantear que el próximo gobernador debería surgir de una intendencia.
Por su parte, Otermín busca desempeñar un papel de articulador entre los distintos sectores y mantiene una agenda de recorridas por municipios bonaerenses.
A esta competencia también se incorporó Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas, quien manifestó su intención de presentarse y comenzó a realizar visitas a diferentes distritos.
El Frente Renovador, conducido por Sergio Massa, es otro de los espacios que busca posicionarse en la carrera electoral.
El exministro de Economía impulsa como posible candidato al intendente de San Fernando, Juan Andreotti, aunque dentro del peronismo tampoco descartan que el propio Massa pueda evaluar una candidatura provincial.
El dirigente mantiene una agenda política cada vez más activa y, al mismo tiempo, conserva expectativas de volver a competir por la Presidencia.
Su participación en las negociaciones podría resultar determinante en un eventual acuerdo entre las distintas corrientes del peronismo.
Además de la cantidad de precandidatos, uno de los principales interrogantes gira en torno al mecanismo que se utilizará para definir las candidaturas.
La posibilidad de realizar elecciones primarias aparece como una alternativa para resolver la competencia entre los distintos sectores, especialmente ante la dificultad de alcanzar acuerdos internos.
Sin embargo, la continuidad de las PASO nacionales permanece bajo discusión, ya que el Gobierno de Javier Milei busca avanzar con su suspensión mediante negociaciones en el Congreso.
En territorio bonaerense, el panorama es diferente. El peronismo conserva una posición de fuerza en la Legislatura provincial, lo que le permitiría sostener las primarias para los cargos locales aun si se modificara el sistema electoral nacional.
De todos modos, dentro del PJ persiste el recuerdo de la interna de 2015 entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez, una competencia que profundizó las divisiones y antecedió a la victoria de María Eugenia Vidal.
Con más de una docena de dirigentes en carrera, el peronismo bonaerense enfrenta una definición que podría tener consecuencias más allá de la provincia. La elección del sucesor de Kicillof también pondrá a prueba la relación entre el gobernador, Cristina Kirchner, los intendentes y el massismo, en un escenario donde todavía no aparece un candidato capaz de reunir el respaldo de todos los sectores.