En la recta final del debate oral en San Isidro, comenzó la ronda de testigos propuestos por las defensas. Este jueves, peritos psiquiatras respaldaron a la imputada al sostener que los fármacos administrados fueron los adecuados para su cuadro de consumo problemático, que no provocaban cardiotoxicidad y que el paciente conservaba su aptitud para decidir.
El juicio por la muerte de Diego Maradona entró en su etapa definitiva tras cinco meses de debate oral en los tribunales de San Isidro. Con un listado reducido de solo seis testigos convocados por las defensas, este jueves declararon los dos primeros especialistas propuestos por Vadim Mischanchuk, abogado de la psiquiatra Agustina Cosachov, cuyas exposiciones aportaron elementos clave para respaldar el accionar de la profesional de la salud antes de que comiencen los alegatos, previstos para el próximo 29 de septiembre.
Ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, el perito de parte y especialista en medicina legal Aníbal Areco contextualizó el cuadro clínico del exfutbolista al señalar que padecía un "trastorno por consumo problemático de sustancias y alcohol crónico", y sostuvo que el deceso se produjo a raíz de una descompensación cardíaca, distanciándose así de las conclusiones generales del informe de la junta médica oficial.
En sintonía con testimonios previos ventilados a lo largo del proceso, el psiquiatra ratificó que las dosis de los medicamentos recetados por Cosachov eran las correctas para el cuadro que atravesaba el astro y descartó que hayan tenido incidencia en su fallecimiento.
"La medicación que le dio Cosachov fue adecuada para lo que necesitaba el paciente y se realizó en un rango terapéutico que no hacía prever complicación. Esta es la medicación habitual que utilizamos en tratamientos, son dosis mínimas. No provoca cardiotoxicidad", afirmó el testigo, quien además precisó que en la práctica habitual de la especialidad no se solicitan estudios cardiológicos o de laboratorio previos para prescribir dichos fármacos debido a su amplio margen de seguridad. Como respaldo a su argumento, recordó que durante su paso por la Clínica Olivos -días antes de su fallecimiento- Maradona estuvo bajo monitoreo estricto sin que se detectaran afecciones cardíacas, motivo por el cual recibió el alta sin medicación específica para el corazón.
Consultado sobre el estado cognitivo del paciente, Areco ratificó que Maradona se encontraba en pleno uso de sus facultades mentales y era "apto para tomar decisiones", restando gravedad a episodios aislados de confusión. Ante la repregunta del fiscal Patricio Ferrari sobre los motivos por los cuales el Diez no firmó personalmente su propia acta de externación, el perito retrucó que dicho trámite no revestía carácter obligatorio.
El especialista también se refirió al régimen de cuidado que se instrumentó en la casa de Tigre donde se produjo el deceso. Al respecto, indicó que el abordaje indicado para el consumo problemático de alcohol requería un esquema psicofarmacológico, psiquiátrico y una cobertura integral con médicos clínicos, neurólogos y enfermeros especializados, contemplando un esquema de alcohol cero que -según detalló- se cumplió en la etapa inicial.
Finalmente, el perito delimitó las responsabilidades funcionales de la imputada dentro del equipo tratante: "Cosachov se tenía que encargar de la parte psiquiátrica y psicotécnica. Los aspectos clínicos de la internación quedó a cargo de la medicina prepaga", concluyó, deslindando a la psiquiatra de la coordinación logística y médica general del operativo domiciliario.