Santiago Bausili y Hernán Lacunza protagonizaron un intenso intercambio en redes sociales por las personas que dejaron de pagar préstamos y lo que tendría que hacer el Estado en estos casos.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el exministro de Economía Hernán Lacunza protagonizaron un fuerte intercambio en redes sociales a raíz del aumento de la morosidad de las familias y el debate sobre qué rol debería asumir el Estado frente al crecimiento de las deudas.
La discusión comenzó luego de que Lacunza cuestionara la postura oficial de considerar el problema como una cuestión exclusivamente entre privados. Para graficar su posición, comparó la situación con un accidente de tránsito: señaló que, aunque el conflicto inicial se produzca entre particulares, en determinadas circunstancias pueden intervenir organismos públicos para garantizar el cumplimiento de las normas y facilitar soluciones.
El exfuncionario también advirtió sobre los riesgos de una expansión acelerada del crédito sin suficiente educación financiera y sostuvo que eso puede terminar agravando los problemas de pago de los hogares.
Sus comentarios se produjeron después de que el Gobierno descartara nuevamente una intervención estatal para asistir a quienes acumulan atrasos en préstamos. Días atrás, el presidente Javier Milei había definido la situación como "un problema entre privados".
Aunque Lacunza no mencionó directamente a Bausili, el titular del Banco Central decidió responderle. Cuestionó su planteo y sostuvo que estaba instalando una supuesta falta de supervisión que, según afirmó, no se corresponde con el funcionamiento del sistema financiero.
El intercambio continuó con una nueva respuesta de Lacunza, quien puso el foco en los números de la morosidad. Según señaló, el 28% de las personas con deudas registra algún atraso, mientras que la mora representa el 12,8% del monto total y llega al 15,5% cuando se incorporan las billeteras virtuales.
El exministro también vinculó el deterioro de la capacidad de pago con la evolución de los salarios reales y advirtió que algunos créditos pueden contener tasas elevadas que se vuelven más difíciles de afrontar en un escenario de inflación en descenso.
Lacunza sostuvo además que desconocer el crecimiento de la morosidad podría profundizar el problema y consideró necesario encontrar una salida para los deudores, aunque remarcó que esa solución no debería implicar el uso de fondos públicos.
La discusión entre ambos economistas volvió a poner en el centro del debate el endeudamiento de las familias y la respuesta que debería dar el sistema financiero ante el aumento de los atrasos.