El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina informó una nueva reducción interanual. Desde el pico de 70,4% alcanzado en 2024, el indicador acumula una baja de casi 28 puntos porcentuales bajo la gestión de Javier Milei.
La pobreza infantil en la Argentina registró una nueva y marcada caída durante el primer trimestre de 2026, ubicándose en el 42,5% entre los niños y adolescentes de 0 a 17 años, según se desprende del último informe difundido por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA).
El relevamiento -elaborado a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC en 31 aglomerados urbanos- refleja una reducción de 4,4 puntos porcentuales frente al 46,9% registrado en el primer trimestre de 2025, profundizando la tendencia descendente tras el pico histórico del 70,4% alcanzado en el primer trimestre de 2024. De esta manera, el indicador acumula una baja de 27,9 puntos porcentuales desde el inicio de la actual gestión gubernamental.
La serie histórica reconstruida por la UCA evidencia que la tasa de pobreza infantil trepó de manera sostenida en los años previos, pasando del 39,4% en 2018 al 55,7% en 2023, hasta tocar el techo crítico de 70,4% en 2024. A partir de allí, el indicador comenzó un retroceso constante que se consolidó en los últimos dos años.
En paralelo, la indigencia infantil mostró una mejora pronunciada. Tras haber escalado al 30,6% en 2024 -duplicando el registro de los adultos, que se ubicó en el 16,2%-, descendió al 10,8% en 2025 y continuó a la baja para situarse en el 9,5% durante los primeros tres meses de 2026.
El informe destaca que este retroceso en los niveles de privación material está vinculado, en gran medida, al fortalecimiento de la capacidad protectora de las transferencias estatales destinadas a los hogares con menores, cuyo impacto se robusteció en comparación con el período más crítico de 2023-2024. Si bien desde el Observatorio advierten que aún persisten múltiples desafíos estructurales, el estudio confirma que la tendencia general de los últimos dos años marca una desaceleración sostenida de la pobreza en la población infantil del país.