Argentina Histórico 

"Hay gente que llora y se arrodilla": la emoción que genera la casa donde murió San Martín

El lugar conserva documentos, objetos y espacios vinculados con la vida del Libertador y genera una fuerte emoción entre quienes lo recorren.



Lunes, 17 de Agosto de 2026

Argentinos y turistas de distintos países llegan durante todo el año hasta Boulogne-sur-Mer, en Francia, para conocer la casa donde José de San Martín pasó sus últimos años y murió el 17 de agosto de 1850. El lugar conserva documentos, objetos y espacios vinculados con la vida del Libertador y genera una fuerte emoción entre quienes lo recorren.


Rubén Torres, suboficial principal del Ejército Argentino e integrante del Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martín", es actualmente el encargado de conservar la propiedad. Vive allí junto a su familia y recibe a quienes llegan interesados en conocer una faceta más íntima del prócer.

La casa recibe visitantes provenientes de diferentes partes del mundo y también grupos de estudiantes. Según relató Torres, muchas personas recorren detenidamente cada espacio, observan los documentos y se detienen frente a los objetos vinculados con las campañas militares y la vida personal de San Martín.

La reacción de algunos visitantes refleja el significado que todavía conserva el lugar. "Hay gente que llora, que se arrodilla", contó el conservador sobre quienes llegan hasta la vivienda. También hay personas que agradecen haber tenido la posibilidad de conocerla y permanecen durante largos períodos recorriendo sus habitaciones.

Entre las experiencias que recuerda Torres está la llegada de un grupo de jóvenes cordobeses pocos minutos antes del horario de cierre. La visita, que inicialmente iba a ser breve, terminó extendiéndose durante varias horas mientras recorrían el segundo piso, conversaban sobre historia y compartían unos mates.


La casa que San Martín eligió para sus últimos años

San Martín llegó a Boulogne-sur-Mer en 1848. En ese momento tenía 70 años, atravesaba problemas de salud y de visión y había decidido alejarse de París, donde Francia atravesaba un período de fuerte conflictividad política.

Su intención inicial era viajar junto con su familia hacia Londres. Lo acompañaban su hija Mercedes, su yerno Mariano Balcarce y sus nietas María Mercedes y Josefa Dominga. Sin embargo, al llegar a Boulogne-sur-Mer se encontró con una zona verde y tranquila y finalmente decidió permanecer allí.

Primero se instalaron en un hotel frente a la playa. Con el paso de los meses, su familia comprendió que San Martín no quería regresar a París ni continuar hacia Inglaterra y comenzó la búsqueda de una vivienda más amplia.

Así llegaron a la propiedad de Adolphe Gérard, abogado, bibliotecario y periodista francés. Gérard alquiló a San Martín el segundo piso de la casa y con el tiempo ambos desarrollaron una amistad.

Durante largas conversaciones, el Libertador le contó distintos episodios de su vida. Gérard lo describió posteriormente como un hombre instruido, de buenos modales y con dominio de varios idiomas.


Los espacios que todavía conservan su historia


El segundo piso mantiene gran parte de la estructura de la época en la que vivió San Martín. Los pisos de pinotea y las escaleras son originales.

Entre los elementos que se conservan se encuentra un florero de papel que su nieta María Mercedes le regaló en 1839. También hay un reloj de pared detenido a las tres, la hora en la que murió el Libertador, además de documentos, uniformes y otros objetos relacionados con su trayectoria.

En aquellos años, San Martín compartía buena parte de sus jornadas con su familia. Debido a sus problemas de visión, acostumbraba bajar temprano al jardín y permanecer allí junto a sus nietas o conversando con Gérard.

La vivienda también contaba con espacios comunes donde ambas familias comían y recibían visitas.


El último día de San Martín


El 17 de agosto de 1850, San Martín se levantó de buen ánimo. Se afeitó, pidió que le leyeran el diario y recibió la visita de un conocido.

Durante el almuerzo comenzó a sentirse mal, con frío y un fuerte dolor de estómago. Su yerno lo acompañó hasta la habitación y posteriormente fue convocado un médico.

Cerca de las tres de la tarde llamó a su hija, tomó su mano y pronunció una de las frases asociadas con sus últimas horas: "Hija mía, esta es la fatiga de la muerte". Minutos después falleció.

Sus restos permanecieron inicialmente en Boulogne-sur-Mer y posteriormente fueron trasladados a Brunoy, cerca de París. En 1880 llegaron definitivamente a la Argentina y fueron depositados en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.


Una casa francesa que pasó a ser patrimonio argentino


El Estado argentino compró la propiedad en abril de 1926, más de siete décadas después de la muerte del Libertador. Parte del dinero utilizado para adquirirla surgió de una colecta realizada en escuelas argentinas.

Dos años después comenzó a funcionar allí el museo. Actualmente, el inmueble depende del Ministerio de Relaciones Exteriores y se encuentra bajo la órbita de la Embajada Argentina en Francia.

La presencia de San Martín también permanece en otros puntos de Boulogne-sur-Mer. La ciudad cuenta con una estatua ecuestre inaugurada en 1909, la primera dedicada al Libertador en Europa. La obra sobrevivió a las dos guerras mundiales, incluso cuando sectores cercanos fueron destruidos.

A 176 años de su muerte, la casa continúa recibiendo personas que llegan desde miles de kilómetros para recorrer los mismos pisos, escaleras y habitaciones que formaron parte de los últimos años de San Martín. Para muchos, la visita representa una manera de acercarse a una figura histórica desde un lugar diferente: el de su vida cotidiana, su familia y sus últimos días.


Con información de diario La Nación