Oleoductos, gasoductos y terminales de exportación concentran inversiones multimillonarias para ampliar la capacidad de transporte de petróleo y gas. Los proyectos apuntan a consolidar a la Argentina como un proveedor clave de energía en los próximos años.
El crecimiento de Vaca Muerta ya no depende únicamente del aumento en la producción de petróleo y gas. El gran desafío pasa ahora por contar con la infraestructura necesaria para transportar esos recursos hacia los centros de consumo y los mercados internacionales.
Actualmente, la formación neuquina aporta cerca del 67% del petróleo y el 60% del gas natural que produce el país, con un volumen cercano a los 900.000 barriles diarios de crudo y 160 millones de metros cúbicos diarios de gas. El objetivo de la industria es superar el millón de barriles diarios antes de que termine el año y alcanzar los 1,5 millones hacia 2030.
Ese crecimiento abre una oportunidad para incrementar las exportaciones y el ingreso de divisas. Según las proyecciones del sector, si se cumplen las metas previstas, el país podría generar más de US$21.000 millones anuales por ventas de petróleo al exterior hacia el final de la década.

La iniciativa busca ofrecer una alternativa de competencia interna para los partidos aliados sin afectar la estrategia electoral de La Libertad Avanza. El esquema todavía está en estudio y mantiene varios puntos sin definir.
Al mismo tiempo, una mayor capacidad de transporte de gas permitirá reducir la necesidad de importar Gas Natural Licuado (GNL) durante los meses de mayor consumo, disminuyendo el impacto sobre las reservas del Banco Central y la balanza comercial.
Entre los proyectos en marcha, el más importante es el Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), una inversión cercana a los US$3.000 millones que unirá la cuenca neuquina con una nueva terminal de exportación en la costa de Río Negro.
El ducto tendrá casi 600 kilómetros de extensión y permitirá transportar inicialmente hasta 550.000 barriles diarios, con posibilidad de ampliar esa capacidad a 700.000. El proyecto es impulsado por un consorcio integrado por YPF, Pluspetrol, Pan American Energy, Pampa Energía, Vista, Chevron, Shell y Tecpetrol.
La terminal marítima permitirá operar con buques de gran porte, lo que reducirá costos logísticos y facilitará el acceso a nuevos mercados internacionales. Se estima que las primeras exportaciones podrían concretarse durante el primer trimestre de 2027.
Otra de las obras clave es la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, anteriormente conocido como Gasoducto Presidente Néstor Kirchner. Con una inversión cercana a los US$700 millones, el proyecto sumará 14 millones de metros cúbicos diarios de capacidad y elevará el transporte entre Vaca Muerta y Buenos Aires de 26 a 40 millones de metros cúbicos por día.
Las nuevas plantas compresoras permitirán reducir considerablemente la importación de GNL durante el invierno, con un ahorro estimado de cientos de millones de dólares tanto para la balanza comercial como para las cuentas públicas.
Dos proyectos para exportar GNL
En paralelo avanzan dos iniciativas orientadas a la producción y exportación de Gas Natural Licuado.
La primera corresponde a Southern Energy, integrada por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y la empresa noruega Golar. El proyecto contempla la construcción de un gasoducto de 471 kilómetros entre Neuquén y el Golfo San Matías, además de la instalación de dos buques de licuefacción frente a la costa rionegrina.
La segunda iniciativa está encabezada por YPF junto con la italiana Eni y XRG, el brazo inversor de la petrolera estatal de Abu Dhabi. El emprendimiento prevé la construcción de dos ductos paralelos de 527 kilómetros entre Neuquén y Sierra Grande, además de dos unidades flotantes para producir GNL destinado a la exportación.
Dentro del plan de expansión también figura un nuevo gasoducto proyectado por Transportadora de Gas del Norte (TGN), que uniría Tratayén con La Carlota, en Córdoba. Aunque el proyecto ya cuenta con licencia, todavía resta conseguir el financiamiento necesario para iniciar los trabajos.
Por su parte, Transportadora de Gas del Sur (TGS) impulsa una planta para separar los líquidos del gas natural en Tratayén y construir un poliducto hasta Bahía Blanca. La inversión ronda los US$3.000 millones y apunta a desarrollar una nueva fuente de exportaciones de productos derivados del gas.
A estas iniciativas se suma la reciente ampliación del sistema de Oldelval, que incrementó la capacidad de transporte de petróleo desde Vaca Muerta hacia Bahía Blanca de 400.000 a 540.000 barriles diarios tras una inversión superior a los US$1.400 millones.
Los distintos proyectos buscan resolver el principal cuello de botella que enfrenta hoy Vaca Muerta: la falta de capacidad para transportar toda la producción que generan sus yacimientos.
Con estas inversiones, el sector energético espera acompañar el crecimiento de la producción, aumentar las exportaciones, reducir las importaciones de energía y consolidar a la Argentina como uno de los principales jugadores del mercado internacional de petróleo y gas durante la próxima década.