El economista sostuvo que la baja de la inflación y la recuperación del salario real no alcanzan para reactivar el consumo debido al fuerte endeudamiento de las familias y las empresas.
La desaceleración de la inflación y la mejora del salario real son dos de los principales indicadores que exhibe la economía argentina en la actualidad. Sin embargo, para el economista Gustavo Lazzari existe un problema que está siendo subestimado y que amenaza con frenar la recuperación de la actividad: el crecimiento de la mora bancaria y el elevado nivel de endeudamiento de familias, comercios y pequeñas empresas.
Según explicó, aunque los ingresos comiencen a recuperarse frente a la inflación, gran parte de esa mejora no se traduce en un aumento del consumo. Por el contrario, termina destinada al pago de cuotas y obligaciones financieras acumuladas durante los últimos años.
"Puede aumentar el salario real, pero ese excedente no va al consumo, va a pagar la deuda con los bancos", señaló.
Para Lazzari, este fenómeno genera un círculo complejo. La caída del consumo afecta directamente a comercios, emprendedores y pymes, muchos de los cuales también arrastran deudas. A su vez, la menor actividad económica incrementa las dificultades para cumplir con obligaciones financieras, alimentando nuevamente la mora.
El economista también alertó sobre el impacto de las ejecuciones fiscales y los embargos de cuentas bancarias. A su juicio, cuando una empresa o comerciante prioriza el pago de una deuda financiera y posterga impuestos, corre el riesgo de sufrir medidas que agravan aún más su situación operativa.
Uno de los puntos centrales de su análisis estuvo relacionado con las limitaciones que enfrentan quienes ya ingresaron en situación de mora.
Lazzari explicó que, aun cuando las tasas de interés comiencen a bajar, las personas y empresas con antecedentes negativos en el sistema financiero tienen serias dificultades para acceder a nuevos créditos que les permitan refinanciar su situación.
"El que está manchado no vuelve al crédito, aunque la tasa sea cero", afirmó.
En ese contexto, consideró que la recuperación económica por sí sola podría no ser suficiente para resolver el problema y sostuvo que existe el riesgo de que una parte importante de la población quede atrapada fuera del sistema financiero formal.
Como alternativa, el economista planteó la necesidad de implementar un esquema excepcional de reestructuración de deuda familiar y empresarial.
La propuesta consiste en reconocer y refinanciar el capital original y los intereses pactados inicialmente, diferenciándolos de los intereses punitorios y de los incrementos generados por sucesivos refinanciamientos.
A su entender, gran parte de las dificultades actuales no provienen del dinero originalmente prestado, sino de la acumulación de intereses sobre intereses generada durante períodos de alta volatilidad económica y elevadas tasas.
Además, sostuvo que la situación actual es consecuencia de decisiones de política económica que impactaron sobre millones de personas y no únicamente de errores individuales de los deudores.
Lazzari definió el escenario actual como una "economía de dos velocidades". Por un lado, sectores vinculados a actividades dinámicas muestran señales de crecimiento y recuperación. Por otro, una parte importante de las pequeñas empresas, comercios y familias continúa condicionada por el peso de las deudas acumuladas.
Para el economista, la discusión trasciende el debate electoral y requiere soluciones específicas que permitan recomponer el acceso al crédito y evitar que la mora siga extendiéndose sobre amplios sectores de la economía argentina.