Argentina Historia de vida

El campeón del fútbol argentino que dejó todo para vivir en Potrerillos

Juan Carlos Falcón se retiró del fútbol profesional y apostó por un emprendimiento turístico en Potrerillos, Mendoza.

Miercoles, 27 de Mayo de 2026

Juan Carlos Falcón pasó gran parte de su vida persiguiendo una pelota. Desde muy chico entendió que el fútbol no era solamente un juego: era disciplina, sacrificio y sueños. Formado en las inferiores de Vélez Sarsfield, debutó como profesional y alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera en 1998, cuando se consagró campeón bajo la conducción de Marcelo Bielsa.

A partir de ahí comenzó un largo recorrido por el fútbol argentino. Pasó por Racing Club, Colón de Santa Fe, Defensa y Justicia y Douglas Haig, además de una experiencia en el fútbol mexicano. Sin embargo, Mendoza terminaría marcando un antes y un después en su vida.

Entre 2011 y 2012 vistió la camiseta de Godoy Cruz Antonio Tomba, una etapa que recuerda como una de las más significativas de su carrera en Primera División. Después llegarían los últimos años en el ascenso y el fútbol del interior, incluyendo un paso por Club Atlético Palmira, hasta que en 2014 decidió retirarse definitivamente del fútbol profesional.

Pero lejos de vivir el retiro como un final, Falcón eligió verlo como el comienzo de una nueva vida. Cansado del ritmo frenético de las concentraciones, los viajes y la presión constante, encontró en Potrerillos el lugar ideal para empezar de nuevo. "Uno de chico vive para el fútbol, pero llega un momento en el que tenés que decidir cómo querés vivir", reflexionó tiempo después.

Junto a su familia construyó un complejo turístico al pie de la cordillera mendocina: "Cabañas Falcón". Allí, rodeado de montañas y del paisaje imponente del dique Potrerillos, cambió los estadios por la tranquilidad de la naturaleza. Hoy recibe turistas argentinos y chilenos durante todo el año y se ocupa personalmente de cada detalle del emprendimiento.

"Prioricé la calidad de vida", resumió el exmediocampista al explicar por qué dejó atrás el vértigo del fútbol. Su rutina ahora es completamente distinta: cocina para los huéspedes, trabaja en las cabañas, mantiene el predio y disfruta de una vida mucho más conectada con el entorno natural.

"Acá tenés que agarrar la pala y aprender", suele decir entre risas sobre esta nueva etapa, donde el esfuerzo sigue siendo parte de su día a día, aunque lejos de las canchas. Entre el fuego, la montaña y el turismo, Juan Carlos Falcón encontró el equilibrio que durante años el fútbol no le permitió tener.