La hija del futbolista abandonó la sala luego de que reprodujeran una parte del procedimiento sin previo aviso. El tribunal decidió finalizar la audiencia hasta el próximo martes.
El juicio que investiga las causas de la muerte de Diego Armando Maradona vivió este jueves su jornada más dramática. El proceso, que se desarrolla en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, se vio interrumpido cuando el principal imputado, Leopoldo Luque, reprodujo parte del video de la autopsia al inicio de su declaración. La situación provocó la reacción inmediata de Gianinna Maradona, quien se retiró del recinto visiblemente afectada tras insultar al médico.
Ante el cuadro de angustia de la joven, su abogado, Fernando Burlando, solicitó la presencia urgente de personal médico y pidió un cuarto intermedio, calificando la exhibición de las imágenes como un acto "muy violento". Los jueces Alberto Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani coincidieron en que la proyección fue un error y decidieron suspender la audiencia hasta el próximo martes, priorizando el derecho de la familia a estar presente en el debate sin ser sometida a este tipo de situaciones traumáticas.
Previamente, la jornada había contado con el testimonio clave del médico Mario Alejandro Schiter, quien acompañó a Maradona durante su rehabilitación en Cuba en el año 2000. Schiter fue contundente al declarar que nunca avaló la internación domiciliaria en la casa de Tigre. Según el especialista, cuando fue convocado por la prepaga para dar una segunda opinión antes del alta en la Clínica Olivos, solicitó evaluar al paciente personalmente pero no se lo permitieron.
Schiter detalló que en la junta médica él sostuvo que Maradona "no tenía el alta clínica" y que debía ser trasladado a un centro de rehabilitación de tercer nivel con atención médica y enfermería constante, propuesta que finalmente fue descartada por el equipo tratante. Además, al analizar los resultados de la autopsia, el profesional señaló que el corazón de Maradona presentaba signos de una cardiopatía estructural crónica y de larga data que, a su criterio, requería un tratamiento de por vida que no debió interrumpirse.