Estudio varias carreras hasta encontrar la correcta.
La historia de Alicia Sant Tochón es una muestra de perseverancia, vocación y amor por el conocimiento. A los 65 años, esta mujer tucumana criada en La Rioja logró cumplir un sueño que había comenzado más de cuatro décadas atrás: convertirse en Licenciada en Antropología en la Universidad Nacional de Córdoba.
Su camino universitario estuvo lejos de ser lineal. A los 18 años ingresó a Ingeniería, impulsada en parte por el deseo de cumplir las expectativas familiares. Aunque le iba bien académicamente, sentía que no era el lugar donde realmente quería estar.
"Tenía que combinar el bienestar emocional con lo intelectual", recordó sobre aquella etapa.
Con el paso del tiempo, Alicia atravesó distintas carreras y búsquedas personales. Estudió Zoología, Lenguaje de Programación, Abogacía, Diseño de Interiores y Letras. Pero la vida familiar también marcó su recorrido: se casó joven, tuvo cinco hijos y acompañó los constantes traslados de su esposo militar por distintas provincias del país.
Entre mudanzas, crianza y responsabilidades cotidianas, la universidad siempre aparecía como un espacio pendiente, aunque nunca abandonado del todo.
El gran punto de inflexión llegó en 2009, cuando la familia se instaló definitivamente en Córdoba. Allí encontró en la universidad pública un lugar donde volver a empezar. Finalmente, en 2013, con 52 años, ingresó a la carrera de Antropología y sintió que, por primera vez, había encontrado su verdadera vocación.
"La facultad fue un mundo fascinante", aseguró.
El recorrido tampoco fue sencillo. Problemas familiares, cuestiones de salud y obligaciones domésticas interrumpieron varias veces su cursado. Sin embargo, jamás dejó de estudiar ni perdió el entusiasmo por aprender.
Durante la pandemia de Covid-19 rindió su última materia de manera virtual y luego comenzó uno de los mayores desafíos: la elaboración de su tesis final, centrada en cómo el confinamiento modificó las dinámicas familiares y domésticas en la ciudad de Córdoba.
Tras cinco años de investigación, el 18 de febrero de 2026 obtuvo finalmente su título universitario.
Su historia rápidamente generó repercusión porque rompió con los tiempos tradicionales que muchas veces la sociedad impone sobre la educación y los proyectos personales.
"La edad no debería ser un impedimento para hacer absolutamente nada", afirmó.
Lejos de sentirse en el final de un recorrido, Alicia ya piensa en seguir estudiando. Sueña con realizar una maestría o un doctorado y especializarse en arqueología y cultura material.
También reivindica con fuerza el valor de la educación pública y gratuita en Argentina, a la que considera fundamental para la movilidad social y el crecimiento intelectual.
"Quien no tiene proyectos se muere", reflexionó.
La historia de Alicia Sant Tochón no es solamente la de una graduación universitaria tardía. Es la historia de una mujer que nunca dejó de buscar su lugar, que eligió aprender incluso en los momentos más difíciles y que demuestra que los sueños no tienen fecha de vencimiento.