Argentina Historia de vida

Pintó a Messi, emocionó a Maradona y encontró una nueva pasión lejos del fútbol

La vida de Matías Fondato parece demostrar que nunca es tarde para reinventarse. 

Jueves, 7 de Mayo de 2026

La vida de Matías Fondato parece demostrar que nunca es tarde para reinventarse. Durante más de dos décadas persiguió una pelota por distintos rincones del mundo. Jugó en inferiores de Newell"s Old Boys, formó parte de las históricas selecciones juveniles de José Pekerman y compartió vestuario con nombres que luego brillarían en la elite mundial. Pero cuando el fútbol parecía haberle marcado definitivamente el camino, apareció otra pasión inesperada: la pintura.

Nacido en General Gelly, un pequeño pueblo santafesino de apenas 700 habitantes, Fondato dejó su casa a los 14 años para instalarse en la pensión de Newell's y perseguir el sueño de convertirse en futbolista profesional. El cambio fue brutal. Pasó de la tranquilidad de un pueblo chico a convivir con decenas de jóvenes con historias y realidades completamente distintas. Ese choque de mundos le abrió la cabeza mucho antes de recorrer el planeta con una valija y unos botines.

Aunque el fútbol ocupaba casi toda su vida, el arte siempre estuvo ahí. Dibujaba desde chico y tenía una sensibilidad distinta dentro de un ambiente donde no abundaban los perfiles creativos. Mientras otros jugadores descansaban mirando televisión, él leía, hacía bocetos o dibujaba paisajes desde las ventanas de hoteles en Grecia, Paraguay o Colombia.

Con apenas 16 años ya integraba las juveniles argentinas junto a figuras como Fabricio Coloccini, Germán Lux y Nicolás Burdisso. Más tarde llegaría el debut profesional en Newell's y una extensa carrera que lo llevó por clubes de América y Europa. Sin embargo, con el tiempo entendió que quizá nunca terminó de confiar del todo en sí mismo dentro de una cancha.

La gran transformación llegó años después, cuando vivía en Newcastle trabajando como entrenador y asesor de adaptación para juveniles. El invierno inglés, las tardes eternas y el vacío que había dejado el fútbol lo empujaron a probar algo distinto. Sin experiencia previa en pintura sobre lienzo, le prometió a su amigo DeAndre Yedlin que le haría un retrato.

Lo que comenzó como un desafío entre amigos terminó cambiándole la vida. El futbolista publicó el cuadro en redes sociales y, casi de inmediato, empezaron a llegar pedidos de distintos jugadores y celebridades. Ese hobby autodidacta se convirtió en una nueva profesión.

Hoy, siete años después de enfrentarse por primera vez a un bastidor en blanco, Matías Fondato ya vendió más de cien obras y realizó exposiciones en Europa y América. Sus cuadros llegaron a las manos de figuras como Lionel Messi, N"Golo Kanté, Raheem Sterling, Soledad Pastorutti y hasta recibió elogios del mismísimo Diego Maradona.

El encuentro con Messi todavía lo emociona. Gracias al histórico utilero de la Selección, "Marito", pudo entregarle personalmente una pintura durante la preparación para el Mundial de Rusia 2018 en Barcelona. Aunque convivió años con futbolistas de primer nivel, admite que frente a Messi quedó completamente bloqueado por la emoción.

Fondato se define como "un bicho curioso". Un hombre incapaz de quedarse quieto o conformarse con un único camino. Y quizás esa sea la clave de su historia: entender que la vida no siempre termina donde uno imaginaba. Que a veces, después del fútbol, también puede empezar el arte.

Porque si algo aprendió entre canchas, hoteles, pinceles y lienzos, es que siempre existe una nueva oportunidad para empezar de cero.