El fiscal Eduardo Taiano sostuvo que el efectivo Héctor Jesús Guerrero disparó de manera antirreglamentaria y puso en riesgo la vida de manifestantes. El reportero recibió un impacto en la cabeza que le provocó lesiones graves y secuelas neurológicas.
El fiscal federal Eduardo Taiano solicitó formalmente la elevación a juicio oral de la causa contra el gendarme Héctor Jesús Guerrero, imputado por las heridas que dejaron al borde de la muerte al fotoperiodista Pablo Nahuel Grillo. El efectivo de Gendarmería Nacional enfrenta cargos por lesiones gravísimas agravadas por su función de seguridad y abuso de armas reiterado en cinco oportunidades.
Los hechos se remontan al 12 de marzo de 2025, durante una movilización en defensa de los jubilados frente al Congreso. Según la reconstrucción fiscal, Guerrero realizó al menos seis disparos con su pistola lanza gases en un lapso de 20 minutos. La investigación determinó que el gendarme disparó en ángulo horizontal hacia los manifestantes, contraviniendo los protocolos de seguridad que exigen una trayectoria parabólica para evitar impactos directos.
A las 17:18 de aquella jornada, uno de los proyectiles alcanzó la cabeza de Pablo Grillo, quien se encontraba realizando su cobertura periodística en posición de cuclillas, a casi 50 metros de la línea de las fuerzas de seguridad. Las consecuencias para el trabajador de prensa fueron críticas: sufrió la fractura de cráneo con pérdida de masa encefálica.
Para el fiscal Taiano, el accionar de Guerrero fue "antirreglamentario" y ocurrió en un escenario donde no existía una agresión que justificara tal nivel de fuerza. El dictamen subraya que el gendarme, debido a su rango y capacitación, tenía pleno conocimiento de la peligrosidad de disparar en forma horizontal hacia las personas.
"Se apartó de las normas que regulan el uso legítimo de la fuerza e incumplió los protocolos establecidos para la utilización del armamento", sostuvo el titular de la Fiscalía N°3.
La acusación se apoya en una sólida base de pruebas que incluyen registros audiovisuales, fotografías y peritajes técnicos que capturaron el momento exacto en que Guerrero dispara de forma abusiva. Aunque la defensa intentó argumentar que no hubo intención de lesionar, la fiscalía rechazó el planteo, señalando que el acusado era plenamente consciente del riesgo concreto que representaba su conducta para la vida de los manifestantes y trabajadores presentes en la plaza.