En declaraciones a The Telegraph, el secretario de Estado habló por primera vez sobre el correo interno del Pentágono y minimizó las probabilidades de que la Casa Blanca respalde las reivindicaciones argentinas.
Luego del revuelo que se generó la semana pasada tras una filtración en el Pentágono que, según publicó la agencia Reuters, contemplaba la suspensión del apoyo de Donald Trump al Reino Unido en su disputa con la Argentina por las Islas Malvinas, el secretario de Estado, Marco Rubio, le restó importancia al asunto al calificarlo de "tan solo un correo electrónico" y minimizó las probabilidades de que el gobierno norteamericano respalde las reivindicaciones argentinas.
"Fue tan solo un correo electrónico. La gente se está exaltando demasiado por un correo electrónico. Era simplemente un correo electrónico con algunas ideas", señaló el jefe de la diplomacia norteamericana al diario The Telegraph, antes de la visita del rey Carlos III a Estados Unidos esta semana.
El mensaje -que habría sido redactado por un funcionario de rango inferior, según el medio británico- sugería distintas opciones de Estados Unidos para sancionar a los aliados de la OTAN que, en su opinión, no apoyaron las operaciones militares en la guerra contra Irán. Entre ellas, señalaba, se contemplaba la suspensión del apoyo al Reino Unido en su disputa con la Argentina por las Islas Malvinas, lo que generó amplias repercusiones en Buenos Aires y en Londres.
Una fuente estadounidense había señalado a la agencia británica Reuters que estas opciones de "castigo", que también incluirían la expulsión de España de la OTAN, se detallaron en una nota en la que se expresaba la frustración ante la aparente reticencia o negativa de algunos aliados a conceder a Estados Unidos derechos de acceso, base y sobrevuelo (ABO, por sus siglas en inglés) para la guerra contra Irán, que comenzó el 28 de febrero.
El presidente estadounidense, Donald Trump, habla mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, y el vicepresidente JD Vance escuchan en el Salón Oval de la Casa Blanca
Según el tabloide británico The Sun, Rubio discutió el asunto el miércoles con la secretaria de Estado para Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper, en una reunión en Washington.
Tras el revuelo que generó la filtración el viernes pasado, un vocero del Departamento de Estado norteamericano señaló que su posición con respecto a las islas "sigue siendo de neutralidad".
"Reconocemos que existen reclamos de soberanía contrapuestos entre Argentina y el Reino Unido. Reconocemos la administración de facto del Reino Unido sobre las islas, pero no adoptamos ninguna postura con respecto a los reclamos de soberanía de ninguna de las partes", explicó.
The Telegraph también señaló en su artículo que el presidente Javier Milei dejó en suspenso sus planes de reunirse en abril con el primer ministro británico, Keir Starmer, en Londres, aunque no dio más detalles al respecto.
Tras la filtración y las posteriores declaraciones de Reino Unido en relación con la soberanía de las Malvinas -"no está en discusión", advirtieron- , tanto Milei como el canciller Pablo Quirno reafirmaron el derecho argentino sobre las islas y rechazaron "la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos", en referencia a los isleños.
"Rechazamos la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos", escribió Quirno en una extensa publicación compartida en su cuenta de X, en la que denunció una "situación colonial" que persiste en las islas desde la ocupación británica de 1833.
Javier Milei, junto al embajador norteamericano, Peter Lamelas; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, a bordo del portaaviones USS Nimitz.
El posteo de Quirno fue rápidamente respaldado por un mensaje de Milei. "Las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas", afirmó el mandatario.
La filtración del Pentágono había generado entusiasmo en el Gobierno ante la posibilidad de lograr el respaldo norteamericano en la disputa con el Reino Unido, histórico aliado de Estados Unidos. La Casa Rosada tiene en la administración Trump a su principal socio internacional.
Las declaraciones de Rubio a The Telegraph se conocieron en el día en que Carlos III y la reina Camilla culminan su visita de Estado de cuatro días a Washington y Nueva York, en la que el monarca dio un mensaje de reconciliación entre ambos países, en momentos en que Trump mantiene un tenso vínculo con Starmer.
"Es un gran rey, el más grande de los reyes, en mi opinión", dijo Trump este jueves a los periodistas, mientras Carlos III y Camilla llegaban al Pórtico Sur de la Casa Blanca para una breve ceremonia de despedida. En las últimas semanas, el líder republicano había fustigado al premier británico por su rechazo a apoyas a Estados Unidos e Israel en la guerra contra Irán.
El viernes, ante una consulta sobre la filtración y las opciones sobre la mesa para presionar a los aliados de la OTAN, el Pentágono -que lidera el secretario de Guerra, Pete Hegseth- había señalado que no tenía comentarios "sobre deliberaciones internas".
"Como ha dicho Trump, a pesar de todo lo que Estados Unidos hizo por nuestros aliados de la OTAN, ellos no estuvieron ahí para nosotros. El Departamento de Guerra se asegurará de que el presidente cuente con opciones creíbles para garantizar que nuestros aliados dejen de ser un 'tigre de papel' y, en su lugar, cumplan con su parte", dijo a LA NACION la secretaria de Prensa del Pentágono, Kingsley Wilson.
En tanto, el viernes la vicepresidenta Victoria Villarruel también se había expresado sobre la filtración del correo interno del Pentágono.
"La discusión sobre la soberanía de nuestras islas es entre Estados, por lo cual el Reino Unido debe discutir bilateralmente con la Argentina el reclamo que sostenemos por razones jurídicas, históricas y geográficas. Los kelpers son ingleses que viven en territorio argentino, no son parte de la discusión", escribió en X, y luego añadió: "Si se sienten ingleses que vuelvan a los miles de kilómetros, donde está su país".

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