Argentina Historia de vida

Un ACV cambió todo: la historia de volver a empezar

Durante años, la vida de Manuela Lori estuvo marcada por cámaras, castings y publicidades. Había empezado apenas terminó la secundaria.

Lunes, 27 de Abril de 2026

Durante años, la vida de Manuela Lori estuvo marcada por cámaras, castings y publicidades. Había empezado apenas terminó la secundaria, construyendo su camino desde cero: fotos caseras, un book profesional que su padre la ayudó a pagar y una rutina constante de audiciones. No encajaba en el molde de la alta moda, pero encontró su lugar en el mundo comercial, donde su expresividad y capacidad actoral la llevaron a protagonizar campañas y comerciales. Ese ritmo, incierto pero sostenido, era su normalidad.

A los 34 años, después de más de una década en ese universo, todo cambió de forma abrupta. Un ACV irrumpió sin previo aviso y transformó por completo su vida. Lo que empezó como un mareo y visión borrosa terminó siendo una emergencia que puso en riesgo su vida. La causa fue una malformación congénita en el cerebro que nunca había dado señales hasta ese momento.

El proceso médico fue largo y complejo. Pasó semanas en terapia intensiva y meses internada. Cuatro cirugías, un abordaje progresivo y un objetivo claro: salvarle la vida y reducir al máximo las secuelas. Cuando todo terminó, empezaba otra batalla.

La recuperación fue lenta y exigente. Volver a ponerse de pie, dar los primeros pasos, sostener el equilibrio. El cuerpo ya no respondía igual. El brazo izquierdo perdió funcionalidad, la visión quedó afectada en un 50% y su forma de caminar cambió. La rehabilitación fue diaria, durante meses, con avances pequeños pero significativos.

Pero lo más difícil no fue solo físico. "En el último año fui a todos los castings que pude y no quedé en ninguno. No me eligen".

Esa frase resume el golpe emocional de intentar volver a un mundo que ya no la recibe de la misma manera. El modelaje, donde el cuerpo es observado en detalle, se convirtió en un espacio incómodo. Su nueva realidad quedó expuesta en cada casting, en cada mirada, en cada silencio.

Aun así, decidió volver. No porque todo estuviera resuelto, sino porque lo necesitaba. Era una forma de recuperar parte de su identidad.

El regreso no fue como lo imaginaba. Las oportunidades no llegaron. Incluso recibió sugerencias de ocultar lo que había vivido. Pero ni siquiera eso cambió el resultado.

"En este mundo, el cuerpo es observado en detalle. Y en mi caso quedo muy expuesta".

Lejos de rendirse, Manuela empezó a reconstruirse desde otro lugar. Hoy trabaja como psicóloga, atiende pacientes y continúa formándose. Es un nuevo camino, una nueva versión de sí misma que convive con la anterior.

Las secuelas siguen presentes. La mirada de los otros también. La adaptación es constante. Pero hay algo que no cambió: la decisión de seguir.

Entre lo que fue y lo que es, Manuela Lori escribe una nueva historia. Una donde el desafío ya no es solo ser elegida, sino volver a elegirse todos los días.