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Plata fácil: la tendencia que atrapa a adolescentes y ya investigan varias organizaciones

El exdefensor adjunto de Niños, Niñas y Adolescentes de la Nación advierte que crece la búsqueda de "dinero fácil y rápido en internet"; el fenómeno convive con un uso intensivo de pantallas y con adultos que desconocen cómo funcionan las plataformas.

Viernes, 6 de Marzo de 2026

Los riesgos que enfrentan niños y adolescentes cuando están sumergidos en las redes sociales son muchos, pero quienes investigan esta problemática advierten que en el último tiempo apareció con fuerza un fenómeno: adolescentes que "apuestan todo lo que tienen y más" desde su celular, y que generalmente lo hacen como una forma de ganar dinero "rápido y fácil".

"Las apuestas online son uno de los ejemplos más claros de cómo funciona este ecosistema digital abonado por los influencers", explica Facundo Hernández, abogado, exdefensor Adjunto de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Nación y uno de los impulsores de Protección Digital, un colectivo de profesionales que promueve una regulación efectiva de los entornos digitales en la Argentina.

Junto con el Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de las Políticas Públicas (IADEPP) y Proyección Consultora, desde Protección Digital acaban de lanzar un informe que pone el foco en la percepción de los riesgos en los entornos digitales.

-Un fenómeno sobre el que vienen alertando los referentes se vincula con cómo cada vez más chicos se endeudan para apostar online, incluso poniéndose en riesgo. ¿Lo están viendo?

-Sí, claramente es una problemática que crece. Las apuestas son el ejemplo más visible, pero no es el único. Muchos videojuegos incorporan mecanismos de compra dentro del juego -las famosas "skins" de los personajes, que implican que tengan mejores armas o ropas- que se pagan con dinero real. En algunos casos los chicos empiezan comprando pequeñas cosas y después terminan entrando en circuitos donde venden esos objetos virtuales para conseguir dinero y seguir apostando. Recuerdo el caso de un chico que llegó a vender ilegalmente esas "skins" para obtener dinero físico. Empezó apostando con la mensualidad que le daban los padres, después dejó de comer en el colegio para seguir jugando. Terminó con un intento de suicidio.

-¿Te acordás de algún otro caso que te haya marcado?

-Sí. En la provincia de Santa Fe, en una causa por juego ilegal se detectaron 385 sitios de apuestas administrados por una misma sociedad anónima, con un millón de transacciones en apenas tres meses. Según la investigación, el 23% de los usuarios eran menores de edad: alrededor de 35.000 chicos y chicas que apostaron en esa red.

-La última encuesta Kids Online Argentina, de UNICEF y UNESCO, reveló que uno de cada cuatro adolescentes apostó online en el último año. ¿Por qué creés que estas prácticas crecen tanto entre adolescentes?

-Hay varios factores. Uno tiene que ver con esta cultura del éxito rápido que hoy circula en redes sociales. Los influencers son el modelo más visible de esa idea. Las apuestas online son una expresión muy clara de eso. También hay un mensaje contradictorio del mundo adulto. Por un lado les decimos a los chicos que no pueden apostar, pero al mismo tiempo la publicidad del juego está en todos lados. Prácticamente todas las camisetas del fútbol argentino están sponsoreadas por empresas de apuestas online. Lo que pasa muchas veces es que los chicos ven esa publicidad de sitios legales, pero como no pueden apostar ahí terminan entrando a páginas ilegales, donde no hay controles.

-¿Hay diferencias entre los riesgos a los que se exponen en las pantallas los chicos de barrios populares en comparación con los de otros sectores socioeconómicos?

-En cuanto a los riesgos que enfrentan los chicos no veo diferencias tan grandes. Los riesgos son bastante similares. Donde sí aparece una brecha fuerte es en el conocimiento de los adultos sobre cómo funcionan las plataformas y cómo usar herramientas de control. En los sectores populares es más frecuente que los adultos no sepan cómo activar controles parentales o cómo funcionan las configuraciones de seguridad. Incluso para alguien que tiene cierta familiaridad con la tecnología no es fácil.
"Hay un mensaje contradictorio del mundo adulto. Por un lado, les decimos a los chicos que no pueden apostar, pero al mismo tiempo la publicidad del juego está en todos lados", advierte el abogado
"Hay un mensaje contradictorio del mundo adulto. Por un lado, les decimos a los chicos que no pueden apostar, pero al mismo tiempo la publicidad del juego está en todos lados", advierte el abogado Santiago Filipuzzi

-Cuando hablás con chicos y adolescentes sobre su relación con el celular, ¿qué cuentan sobre los riesgos a los que se exponen?

-En los encuentros que hicimos desde la Defensoría con adolescentes aparecieron cosas muy preocupantes. Una chica contaba que cada vez que entra a Instagram hombres adultos empiezan a mandarle fotos: "Me ven activa y hay señores que me empiezan a mandar fotos pervertidas. Yo los bloqueo", contó. También aparecen situaciones de engaño en redes. Un adolescente de González Catán relató que lo contactó una supuesta chica por redes sociales, lo citó en una plaza y cuando llegó aparecieron otros chicos que le robaron. Son situaciones que muestran que los riesgos no son abstractos.

-Uno de los riesgos menos visibles tiene que ver con el uso de datos personales para vender productos a los chicos. ¿Qué otros fenómenos te preocupan detrás de esta lógica de ver a las infancias como consumidores?

-Hay un problema grande con el uso de datos personales. Las plataformas van perfilando los intereses de los chicos a partir de la información que recopilan y con eso construyen sistemas de publicidad cada vez más precisos. Ese mecanismo termina orientando el consumo de los chicos hacia determinados productos o prácticas. Hoy vemos, por ejemplo, que chicos muy chicos empiezan a usar productos que no necesitan. Desde la Sociedad Argentina de Pediatría cuentan que nenes y nenas de 8 o 9 años ya consumen productos cosméticos asociados al "skin care", algo que claramente no corresponde a su edad. Ahí se mezclan dos problemas: por un lado, chicos que ni siquiera deberían estar en redes sociales -muchas plataformas fijan los 13 años como edad mínima- y por otro lado un sistema de publicidad que se alimenta de sus datos personales para empujarlos a consumir.

"El Estado tiene que intervenir"

Según el informe de Protección Digital, siete de cada 10 adultos dicen que conversan frecuentemente con chicos sobre lo que hacen en internet. Sin embargo, el uso intensivo de pantallas sigue siendo muy alto: el 62,5% de los niños y adolescentes pasa más de tres horas por día frente a dispositivos y el 27% supera las cinco horas diarias.

Para Hernández, el problema no puede reducirse solo al comportamiento de los chicos o a la responsabilidad de las familias. "El problema no son los chicos en las redes. El problema es que las redes nunca fueron diseñadas para ellos", sostiene.

Por eso impulsa desde el colectivo Protección Digital la creación de una regulación específica para entornos digitales infantiles, inspirada en normas que ya se implementaron en otros países.

"El problema no son los chicos en las redes. El problema es que las redes nunca fueron diseñadas para ellos", sostiene Hernández

-En muchos países ya hay regulaciones para proteger a niños y adolescentes en internet. ¿Qué está faltando en la Argentina para avanzar en ese sentido?

-Hoy en el país el debate está centrado en lo que deberían hacer las familias y eso es importante, pero no alcanza. Las plataformas digitales tienen una enorme responsabilidad en cómo están diseñados esos entornos y el Estado también tiene que intervenir para garantizar que se respeten los derechos de niñas, niños y adolescentes. En otros lugares del mundo esto ya empezó a discutirse. En Reino Unido y en la Unión Europea se avanzó con regulaciones que obligan a las empresas a evaluar los riesgos que sus plataformas pueden generar para los chicos y a diseñarlas teniendo en cuenta su edad. Brasil también dio un paso importante al actualizar su estatuto de protección de la infancia para el mundo digital.

-Esto implica correr el foco exclusivo de las familias.

-Exacto. La discusión de fondo tiene que ver con el diseño de las plataformas. Hoy los entornos digitales están pensados para maximizar la atención y el negocio, no para proteger a los chicos. Lo que necesitamos es una legislación que establezca reglas claras: responsabilidad de las empresas, controles del Estado y mecanismos efectivos para proteger a niñas, niños y adolescentes.

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