El Gobierno confirmó que no hubo acuerdo en la audiencia entre la empresa y el sindicato del neumático. Trabajo llamó a retomar el diálogo la próxima semana mientras persiste la tensión por la planta ocupada y se anuncian protestas.
El conflicto laboral entre la empresa FATE y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) sumó este lunes un nuevo capítulo sin avances. La Secretaría de Trabajo informó oficialmente que la audiencia realizada entre las partes concluyó sin acuerdo, por lo que dispuso convocar a una nueva instancia de negociación para el miércoles 4 de marzo a las 11.
El organismo, dependiente del Ministerio de Capital Humano, señaló en un comunicado que no fue posible arribar a una solución y aseguró que continuará promoviendo espacios de diálogo con el objetivo de resguardar el empleo, la actividad productiva y el cumplimiento de la normativa laboral vigente.
Desde la empresa sostuvieron que su intención es acatar la conciliación obligatoria, pero advirtieron que no pueden reabrir la planta porque permanece ocupada por trabajadores nucleados en el sindicato. "No hay mucho más para agregar", indicaron voceros de la firma al referirse a la situación.
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El derecho antidumping eliminado había sido fijado en 2020 en un 28 % ad valorem sobre los valores FOB de exportación.
En el plano político, la senadora y jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, cuestionó la situación histórica de la compañía y vinculó el conflicto con el rol sindical. Afirmó que FATE "está mal desde hace tiempo" y consideró llamativo que el anuncio de su posible cierre coincidiera con el debate de la reforma laboral y medidas de fuerza convocadas por la CGT.
Mientras tanto, el escenario sigue tenso en la puerta de la fábrica ubicada en San Fernando. Organizaciones sociales, gremiales y políticas convocaron a una concentración para este martes a las 18 en apoyo a los trabajadores que permanecen dentro del establecimiento.
La próxima audiencia será clave para determinar si las posiciones pueden acercarse o si el conflicto escala, en un contexto de alta sensibilidad laboral y con el Gobierno actuando como mediador para evitar una profundización de la crisis.