Un informe interno, ordenado tras el estallido del escándalo por audios, expuso graves irregularidades en compras y controles de la Agencia Nacional de Discapacidad y resultó determinante para que el juez Sebastián Casanello dictara procesamientos por presunta corrupción.
El megaprocesamiento firmado por el juez Sebastián Casanello incorporó un dato determinante para la causa por presunta corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS): la auditoría interna que el Gobierno había anunciado tras el escándalo, pero que hasta ahora no había presentado formalmente ante la Justicia.
El informe -finalmente adjuntado al expediente- fue central para procesar al extitular de la ANDIS Diego Spagnuolo y a otros exfuncionarios por el supuesto pago de coimas en la compra de insumos y medicamentos destinados a personas con discapacidad.
La auditoría fue ordenada por el interventor Alejandro Vilches luego de la difusión de audios de Spagnuolo y abarcó el período diciembre de 2023 a agosto de 2025. Detectó ausencia de un sistema integral para Incluir Salud, irregularidades en compras, falencias documentales, falta de manuales, debilidades en controles y problemas de trazabilidad de la información.
Según el documento, esas fallas fueron aprovechadas para "beneficiar económicamente a actores privados privilegiados" en perjuicio del Estado y de un servicio público orientado a un sector "de alta vulnerabilidad". Además, concluyó que las decisiones investigadas fueron tomadas "de modo absolutamente consciente" por personas "experimentadas", complicando también a otros exfuncionarios.
La reconstrucción de los hechos describe un esquema de contratación opaco: prestadores incorporados de manera arbitraria, criterios de invitación ocultos, falta de registro de antecedentes y omisión de datos clave sobre capacidad operativa y precios razonables. También señala ausencia de contratos y mecanismos de control o rendición de cuentas.
Otro hallazgo relevante fue la existencia de un registro paralelo de proveedores, calificado como informal y opaco, con invitaciones a empresas sin inscripción o con registros incompletos en el sistema oficial. La causa también apunta que las compras simulaban neutralidad mediante software, pero que la manipulación se sostenía por canales informales como WhatsApp y Telegram, hasta que tras el escándalo las directivas empezaron a circular por mails oficiales.