Argentina Historia de vida

La historia de la intelectual que incomodó a todos

Victoria Ocampo nació en Buenos Aires en 1890, en el seno de una familia aristocrática donde las mujeres estaban destinadas a obedecer,.

Martes, 27 de Enero de 2026

Victoria Ocampo nació en Buenos Aires en 1890, en el seno de una familia aristocrática donde las mujeres estaban destinadas a obedecer, no a pensar en voz alta. Desde muy joven entendió que ese molde no le alcanzaba. Leyó vorazmente, se formó en varios idiomas y desarrolló una mirada crítica sobre el mundo que la rodeaba, aun cuando expresar una opinión propia significara incomodar a su entorno y pagar un alto costo social.

En una Argentina conservadora, Victoria eligió la rebeldía intelectual. Viajó, se vinculó con escritores, artistas y pensadores de Europa y América, y construyó una red cultural inédita para la época. No fue escritora en el sentido clásico, pero sí una gran mediadora cultural: alguien capaz de conectar ideas, voces y mundos que hasta entonces no dialogaban entre sí.

En 1931 fundó la revista y la editorial Sur, un proyecto que cambiaría para siempre la historia cultural del país. Desde allí impulsó la publicación de autores como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Octavio Paz, y acercó al público argentino a figuras internacionales como Virginia Woolf, Albert Camus y Jean-Paul Sartre. Sur no fue solo una revista: fue un espacio de libertad intelectual en tiempos de censura, dogmas y silencios impuestos.

Victoria también fue una mujer atravesada por contradicciones. Aristócrata y feminista, privilegiada y crítica del poder, admirada y cuestionada. Defendió con firmeza la libertad de pensamiento y la igualdad de género, cuando esos conceptos aún eran vistos como provocaciones. Durante el peronismo fue encarcelada brevemente, una experiencia que reforzó su convicción de que ninguna ideología debía estar por encima de la conciencia individual.

Su vida estuvo marcada por la soledad y la incomprensión. Fue respetada en el mundo intelectual, pero muchas veces atacada en su propio país por ser mujer, por pensar distinto y por no pedir permiso. Sin embargo, nunca retrocedió. Escribió ensayos, autobiografías y reflexiones donde dejó testimonio de una época y de una lucha silenciosa pero persistente.

Victoria Ocampo murió en 1979, dejando una herencia que va mucho más allá de los libros: la idea de que la cultura es un acto de valentía. En un tiempo en el que a las mujeres se les pedía discreción, ella eligió la palabra. Y al hacerlo, abrió un camino que todavía hoy sigue marcando a la Argentina.