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Apagar el router de Wi-Fi por las noches: ventajas reales, mitos de salud y cuándo evitarlo

Desconectar el router en horas de descanso permite recortar el gasto pasivo de energía y acotar riesgos de intrusión, aunque puede desarmar la domótica de la vivienda y postergar actualizaciones clave del proveedor de servicio.

Jueves, 24 de Setiembre de 2026

El router de Wi-Fi se transformó con los años en el único artefacto tecnológico del hogar que opera de manera ininterrumpida las 24 horas del día. Desde televisores inteligentes y teléfonos móviles hasta electrodomésticos conectados dependen de su señal de forma constante, lo que suele abrir el interrogante recurrente sobre la conveniencia de desconectar el equipo durante la noche cuando las familias no demandan navegación activa.

La principal ventaja asociada a esta rutina radica en la reducción del consumo energético pasivo. Si bien el gasto individual de un módem doméstico es moderado frente a grandes electrodomésticos, suprimir su funcionamiento durante ocho horas diarias evita el consumo fantasma en la red eléctrica. A su vez, dejar el dispositivo fuera de línea durante la madrugada bloquea cualquier tentativa externa de acceso inalámbrico no autorizado, aunque los especialistas en seguridad informática aclaran que este corte temporal nunca reemplaza la necesidad de contar con contraseñas complejas, protocolos WPA actualizados y software al día.

No obstante, la decisión de desenchufarlo demanda evaluar la infraestructura de cada domicilio. La interrupción de la red inalámbrica deja fuera de servicio sistemas críticos como cámaras de vigilancia, alarmas hogareñas, cerraduras inteligentes, sensores de movimiento y líneas de telefonía por fibra óptica que operan por protocolos IP, lo que anula su función preventiva ante siniestros o emergencias nocturnas.

Asimismo, las empresas prestadoras del servicio de telecomunicaciones suelen programar el envío de actualizaciones de firmware durante la madrugada para no entorpecer el uso diurno, procesos automáticos que corrigen fallas de rendimiento y vulnerabilidades de seguridad que quedarían truncas si el equipo permanece apagado. Por último, los expertos derriban el mito recurrente sobre la presunta toxicidad de las ondas: los estándares técnicos operan bajo radiofrecuencias no ionizantes en rangos estrictamente regulados por las autoridades sanitarias globales, por lo que no existe evidencia científica que justifique el corte nocturno por razones de cuidado de la salud.