A pesar de que el 79% de los argentinos utiliza pagos electrónicos y las operaciones con QR alcanzaron los 100 millones mensuales, el efectivo mantiene vigencia en comercios de cercanía debido a barreras de costos y presión tributaria.
La transformación de los hábitos de pago en la Argentina alcanzó un punto donde los medios electrónicos dominan la cotidianeidad de la población, aunque el dinero físico mantiene vigencia en el comercio de cercanía. Según el estudio The State of Digitization and Financial Inclusion Study 2026 de Mastercard, el 79% de los argentinos utilizó medios de pago electrónicos en los últimos seis meses, impulsado por un 70% de adopción en billeteras virtuales y la consolidación de los cobros con QR, que alcanzaron un récord de 100 millones de operaciones mensuales. Pese a este escenario, el 52% recurrió al billete físico durante 2026 y un 30% lo usa de forma regular en comercios de barrio.
La resistencia del cash contrasta con la marcada caída en el uso de los cajeros automáticos. Datos del Banco Central de la República Argentina confirman que las extracciones bajaron a 40 millones de operaciones mensuales, lo que representa una contracción interanual del 33% respecto a los 60 millones del año anterior y un descenso del 56% en comparación con los 91 millones registrados en 2024, exponiendo que el usuario se encuentra hiperfintechizado mientras los comercios pequeños evitan asumir la estructura de costos digitales.
Especialistas del mercado identifican cuatro barreras centrales que frenan la digitalización total: las altas comisiones de adquirencia, la carga tributaria derivada de retenciones de IVA e Ingresos Brutos, la informalidad económica y la mezcla patrimonial entre la caja del negocio y el bolsillo del dueño. Esta combinación genera una percepción de riesgo fiscal en el comerciante minorista que restringe la oferta de cobro electrónico.
Para superar este estancamiento y alcanzar niveles de bancarización comparables al modelo PIX de Brasil -apuntando a un 95% de adopción-, referentes de la industria como Christian Balatti y Diego Kupferberg señalan que se requiere una acción coordinada. La propuesta combina reducciones de comisiones por parte de bancos y fintechs con una regulación estatal que fiscalice la aceptación obligatoria de QR y tarjetas, eliminando los cobros diferenciados por efectivo para integrar definitivamente al pequeño comercio al ecosistema digital.