Fabricantes de televisores y sistemas de audio aprovechan el Mundial 2026 para impulsar tecnologías desarrolladas para transmisiones deportivas, algunas de ellas inspiradas en herramientas utilizadas por árbitros y equipos de producción.
El Mundial 2026 no solo se juega dentro de los estadios. También se disputa en los hogares de millones de aficionados que seguirán el torneo frente a una pantalla. En ese escenario, las principales marcas tecnológicas buscan transformar la Copa del Mundo en una plataforma para impulsar productos y funciones desarrolladas específicamente para mejorar la experiencia de ver fútbol.
Según estimaciones de especialistas en consumo, la mayoría de los espectadores seguirá los partidos desde sus casas, una tendencia que llevó a fabricantes de televisores y sistemas de audio a acelerar el lanzamiento de nuevas tecnologías asociadas a las transmisiones deportivas.
La estrategia llega en un contexto favorable para la industria. Diversos estudios de mercado muestran un crecimiento sostenido en la venta de televisores de gran formato y equipos premium, impulsados en parte por la expectativa generada alrededor de la Copa del Mundo.
Uno de los ejemplos más llamativos es el de Hisense, patrocinador oficial de la FIFA desde 2016. La compañía se convirtió en proveedora exclusiva de las pantallas utilizadas en la sala del VAR durante competencias organizadas por la entidad y trasladó esa misma tecnología a algunos de sus modelos comerciales.
El sistema utiliza tecnología RGB MiniLED, que permite un control más preciso de la iluminación y una reproducción de colores más fiel. En términos prácticos, esto facilita distinguir detalles en escenas complejas, como jugadas nocturnas, movimientos rápidos o diferencias de tonalidades entre camisetas, césped y publicidad.
La promesa de los fabricantes es acercar a los usuarios una experiencia visual similar a la utilizada por árbitros y equipos de producción encargados de analizar cada jugada durante los encuentros profesionales.
Samsung eligió el Mundial como escenario para potenciar nuevas funciones basadas en inteligencia artificial. Entre ellas aparece el denominado Modo Fútbol AI, una herramienta diseñada para optimizar automáticamente la imagen durante las transmisiones deportivas.
La tecnología utiliza procesadores especializados capaces de detectar cuando se está reproduciendo un partido y ajustar parámetros como contraste, color, nitidez y movimiento sin intervención del usuario. El objetivo es reducir el desenfoque y mantener visible el balón incluso durante las jugadas más rápidas.
Además, el sistema permite modificar de manera independiente el volumen de los comentaristas y el sonido ambiente del estadio, una función pensada para quienes prefieren escuchar el clima de las tribunas o priorizar el relato televisivo.
La competencia entre fabricantes ya no se limita exclusivamente a la calidad de imagen. Empresas como LG incorporaron funciones específicas para transmisiones deportivas, como ajustes automáticos de imagen y sonido, además de sistemas de alertas que permiten recibir información sobre partidos y resultados en tiempo real.
Por su parte, TCL apuesta por televisores MiniLED de gran tamaño equipados con procesadores capaces de analizar la imagen en tiempo real para mejorar la nitidez y el manejo de movimientos rápidos, uno de los aspectos más exigentes durante la cobertura de eventos deportivos.
La tendencia refleja una transformación del mercado: las compañías buscan diferenciarse mediante software, inteligencia artificial y herramientas que permitan seguir competencias deportivas de forma más inmersiva.
La experiencia mundialista también se traslada al terreno del audio. La firma Sonos desarrolló sistemas orientados a reproducir la espacialidad del sonido captado durante las transmisiones deportivas.
Su sistema Arc Ultra utiliza bocinas distribuidas estratégicamente para recrear la sensación de estar dentro del estadio. De esta manera, el ruido de las tribunas puede percibirse desde distintos puntos de la habitación, mientras los sonidos del campo de juego se mantienen al frente del espectador.
Además, incorpora herramientas de inteligencia artificial que permiten aislar las voces de los comentaristas para mejorar la claridad del relato sin perder la atmósfera generada por el público.
Con el Mundial 2026 como telón de fondo, la industria tecnológica busca convertir cada partido en una demostración de sus últimas innovaciones, llevando al living de los aficionados herramientas inspiradas en la producción profesional y en los sistemas utilizados dentro de los estadios.