Las grandes compañías tecnológicas ampliaron sus ingresos recurrentes con servicios de almacenamiento, entretenimiento, productividad e inteligencia artificial.
Las grandes tecnológicas consolidaron en los últimos años un nuevo eje de negocio: las suscripciones digitales. El modelo dejó de estar limitado al streaming o al almacenamiento en la nube y ahora alcanza servicios de productividad, movilidad, redes sociales e inteligencia artificial.
La estrategia responde a una lógica comercial y financiera. Frente a una competencia cada vez más fuerte por la publicidad, los pagos mensuales permiten generar ingresos previsibles, mejorar la retención de usuarios y ofrecer funciones avanzadas solo para quienes pagan.
Google fue una de las compañías que más expandió este modelo. Google One superó los 100 millones de suscriptores pagos en 2024 y Alphabet reportó en febrero de 2026 más de 325 millones de suscripciones pagas en sus servicios de consumo, impulsadas por Google One y YouTube.
Además, la empresa informó más de ocho millones de suscripciones pagas de Gemini para clientes corporativos. Su línea de "suscripciones, plataformas y dispositivos" pasó de US$21.711 millones en 2020 a US$48.030 millones en 2025, un crecimiento del 121%.
Apple siguió un camino similar con Apple One, el paquete que reúne iCloud, Music, TV+, Arcade, News+ y Fitness+. Esa vertical pasó de US$53.768 millones en 2020 a US$109.158 millones en 2025, una suba del 103%.
El cambio también muestra que el iPhone dejó de ser la única fuente central de ingresos para Apple. Alrededor del dispositivo crecieron capas de servicios que monetizan almacenamiento, entretenimiento, respaldo, ejercicio y productividad.
El fenómeno se extiende a otros sectores. Uber One alcanzó 30 millones de miembros en 2025, con un crecimiento cercano al 60% respecto de 2024. En redes sociales, Meta impulsó Meta Verified y servicios pagos en WhatsApp, mientras que su rubro de otros ingresos pasó de US$1.722 millones en 2024 a US$2.584 millones en 2025, un aumento del 50%.
El crecimiento de las suscripciones también se refleja en el gasto cotidiano de los usuarios. Según Deloitte, los hogares encuestados en Estados Unidos destinan en promedio US$183 por mes a servicios digitales, incluyendo conectividad, planes móviles, almacenamiento en la nube, software y seguridad.
Bango, por su parte, estimó que el suscriptor promedio en Estados Unidos paga 5,4 suscripciones, de las cuales dos ya se adquieren de forma indirecta mediante paquetes o terceros.
En entretenimiento, el modelo también conserva fuerza. Netflix superó en 2025 los 325 millones de suscriptores y elevó sus ingresos a US$45.200 millones, un 16% más que el año anterior. Spotify pasó de 263 millones de usuarios premium a fines de 2024 a 290 millones en 2025, una suba del 10,3%.
En México, The CIU calculó que el gasto promedio mensual en plataformas de streaming es de 316 pesos, con acceso promedio a dos servicios y 14,3 millones de suscripciones activas al cierre de 2024.
El avance de la inteligencia artificial aceleró todavía más este cambio. Las compañías comenzaron a reservar capacidades avanzadas, funciones de productividad y herramientas corporativas para planes pagos, reforzando la idea de que cada vez más aspectos de la vida digital dependen de pagos recurrentes.