El nuevo balón inteligente incorpora sensores y tecnología de seguimiento, generando debate entre expertos y preocupaciones por su impacto en el juego
La pelota oficial del Mundial 2026 incorporará una tecnología que cambiará la manera en que se registran las jugadas durante los partidos. El balón, desarrollado por Adidas bajo el nombre TRIONDA, contará con sensores internos capaces de transmitir datos en tiempo real al sistema arbitral.
Por ese motivo, antes de cada encuentro deberá colocarse en una base de carga, de forma similar a un celular o a otros dispositivos electrónicos.
La pelota utilizará la llamada Connected Ball Technology, un sistema que permite registrar movimientos, impactos y contactos con alta precisión.
Dentro del balón habrá un chip ubicado en el centro geométrico, suspendido mediante soportes internos para no alterar el peso ni el comportamiento aerodinámico de la pelota.
Ese sistema se complementa con sensores como acelerómetros y giroscopios, capaces de medir aceleraciones, rotaciones y toques mínimos que pueden pasar inadvertidos para el ojo humano.
Los datos se transmiten de manera inalámbrica hacia antenas instaladas alrededor del estadio. Luego, esa información se integra con el VAR y con las cámaras de seguimiento utilizadas para el sistema de fuera de juego semiautomático.
Gracias a ese flujo de datos, los árbitros pueden recibir alertas más precisas sobre jugadas dudosas, posibles manos, contactos en la pelota u offsides milimétricos.
Cada estadio del Mundial 2026 contará con varias pelotas oficiales listas para ser utilizadas durante el partido. Todas deberán estar cargadas previamente para garantizar que los sensores funcionen durante los 90 minutos, el tiempo adicional y una eventual prórroga.
La batería interna alimenta el chip y el sistema de transmisión de datos. Sin esa energía, el balón no podría enviar información en tiempo real a la infraestructura tecnológica del estadio.
Antes de cada encuentro, los utileros deberán colocar las pelotas sobre bases de carga por inducción electromagnética. El funcionamiento es similar al de los celulares modernos con carga inalámbrica: la pelota se apoya sobre una superficie y comienza a recibir energía.
Si una pelota no tuviera carga suficiente, perdería la capacidad de transmitir datos durante el juego. En ese caso, debería ser reemplazada por otra que sí tenga el sistema activo.
La versión profesional utilizada en el Mundial será distinta de la pelota comercial que se venderá en tiendas.
Las pelotas para el público mantendrán el diseño exterior de la TRIONDA, pero no incluirán sensores internos ni necesitarán recarga eléctrica. Funcionarán como cualquier balón tradicional.
La diferencia responde a cuestiones de costo, uso e infraestructura. La tecnología de asistencia arbitral requiere antenas, cámaras, sistemas de procesamiento y conexión con el VAR, elementos que solo están disponibles en estadios preparados para competencias de alto nivel.
El nombre TRIONDA hace referencia a los tres países anfitriones del Mundial 2026: Estados Unidos, México y Canadá.
El diseño del balón combina colores y símbolos asociados a cada sede. El rojo representa a Canadá, con la hoja de arce; el verde identifica a México, con referencias al águila nacional; y el azul remite a Estados Unidos, con estrellas vinculadas a su bandera.
Además, la pelota tendrá una estructura de apenas cuatro paneles, una decisión orientada a mejorar la estabilidad en vuelo y la precisión en los golpes.
Menos paneles implican una superficie más uniforme y menos uniones, lo que puede favorecer trayectorias más predecibles y reducir desvíos provocados por irregularidades en la estructura del balón.
Con esta tecnología, la pelota del Mundial 2026 no será solo un elemento de juego. También funcionará como una herramienta de medición conectada al sistema arbitral, pensada para aportar más precisión en decisiones que pueden definir partidos.