Los resultados mostraron que ANYmal completó estas tareas en un rango de entre 12 y 23 minutos. En comparación, un operador humano que realizaba la misma misión necesitó 41 minutos. Si bien la supervisión humana logró un análisis más detallado, la diferencia de tiempo marca una ventaja significativa para operaciones autónomas.
Durante los ensayos, el robot identificó materiales como yeso, carbonatos y basaltos, además de compuestos similares a los presentes en la Luna. Estos resultados validan su capacidad para realizar análisis científicos en campo sin asistencia constante.
Hoy, los robots que exploran Marte reciben instrucciones desde la Tierra, lo que implica demoras debido a la distancia entre ambos planetas. Este sistema limita la velocidad de las misiones, ya que cada acción debe ser planificada y enviada con anticipación. El desarrollo de ANYmal apunta a superar esa limitación mediante inteligencia autónoma. En la práctica, esto significa que el robot puede decidir qué rocas analizar o qué camino tomar en función de lo que detecta en tiempo real, acelerando el trabajo científico.
Además de la velocidad, el diseño con patas le permite adaptarse mejor a superficies complejas. Esto abre la posibilidad de explorar cuevas, cráteres o zonas con pendientes pronunciadas, áreas que podrían contener información clave sobre la historia geológica de otros planetas.
Los investigadores sostienen que este tipo de robots podría ser fundamental en futuras misiones espaciales. La capacidad de buscar de manera autónoma biosignaturas, es decir, señales químicas asociadas a la vida, representa uno de los principales objetivos de la exploración planetaria.

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